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Jose Pérez i Granados
- Introducción: Una gota de brillantez en un océano diletante. - Los primeros pasos: republicanismo catalanista y pedagogía crítica. - El socialismo catalán y la "cuestión nacional". - Camino a la dirección de la CNT. - Una temporada en la capital de los soviets. - Hacia la disidencia trotskysta. - Las discrepancias con Trotsky. - Un final demasiado novelesco. - Comentario final : La historia de un fracaso. Introducción: Una gota de brillantez en un océano diletante. El movimiento comunista en España ha carecido de una sólida tradición político-cultural, así como de una elaboración teórica substancial. Hasta poco antes de la Guerra Civil, ningún colectivo comunista tenía lo que merece denominarse una política, en el sentido de un programa de acción deducido del análisis de la realidad y destinado a actuar sobre ella, sino que vivían en un mundo de voluntarismo, equipados con un recetario de fórmulas sacadas de la historia de la revolución soviética. La formación ideológica de cuadros y militantes era muy baja, y a menudo considerablemente confusa. Entre el "secano" teórico del marxismo español, la obra de Andreu Nin, junto a la de Joaquin Maurín, destacan como las únicas aportaciones del pensamiento político español al marxismo hasta el auge de la "Nueva Izquierda", a mediados de la década de los sesenta. Si el pensamiento político de Maurín destaca por su capacidad de adaptación, en cambio, el de Nin muestra una mayor rigidez doctrinaria fruto de su total asimilación de la ortodoxia leninista, pero los dos presentan un marcado carácter heterodoxo fruto de su común evolución hacia el comunismo por la vía del anarcosindicalismo. Las contribuciones de Andreu Nin a la historia del pensamiento político tienen una dimensión práctica incuestionable. La obra de Nin debe entenderse desde la perspectiva de lo producido y lo actuado conjuntamente. Su vida es una vida de militancia, muy densa, que incluso de proyecta más allá de las fronteras de Cataluña y España. Su pensamiento político se estructura de modo cambiante a partir de su actividad política en las filas del republicanismo, el socialismo, el anarcosindicalismo y el comunismo, y se fue radicalizando a medida que se radicalizaba el movimiento obrero español y catalán. La revolución rusa de 1917 fue tremendamente decisiva en su formación política y Nin acabó convirtiéndose en el mejor conocedor y divulgador de las ideas bolcheviques entre la intelectualidad española de entreguerras. La obra de Nin se configura y enriquece a partir de su experiencia política, su pensamiento político se desarrolló a partir de los requerimientos de la realidad vinculados a su praxis militante. En las siguientes páginas analizaremos el pensamiento político de Nin a partir de lo escrito y lo realizado, partiendo de la necesidad de analizar siempre la teoría socialista en relación con la práctica revolucionaria. Asimismo, intentaremos eludir el dramático final de la vida de Nin ya que no aporta nada substancial a la hora de entender su obra, y su descripción, con frecuencia acaba eclipsado interesantes aspectos de su pensamiento político. Los primeros pasos: republicanismo catalanista y pedagogía crítica. Andreu Nin nació en febrero de 1892 en El Vendrell, el pueblo de Pau Casals, capital de la comarca del Baix Penedés, que en aquellos momentos contaba con menos de cinco mil habitantes. Hijo de un modesto zapatero y una campesina. Curso sus estudios primarios en El Vendrell, y se formó como maestro en la Escuela Normal de Tarragona y más adelante en la de Barcelona, ciudad a la que llegó en 1910. Fue allí donde inició de forma permanente su militancia política. En 1911 Nin se incorporó a la Unió Federal Nacionalista Republicana,1 surgida en el mismo año de la fusión del Centre Nacionalista Republicà de Gabriel Alomar, Jaume Carner y Pere Coromines la Unió Republicana de Layret y Companys y los republicanos federales. Participó en la asamblea constituyente de la UFNR como delegado del diario vendrellense El Baix Penedés. Nin pronto ocupó un cargo directivo en la juventud de la Unió, el ala más radical y obrerista. Sería miembro entre 1911 y 1913, participando en gran cantidad de mítines y escribiendo abundantes artículos. Seria redactor de El Poble Català hasta abril de 1914 y colaborador en El Baix Penedés, La Barricada, El cor del poble y Los Miserables. En aquellos momentos las influencias ideológicas de Nin eran muy dispersas. En sus textos cita a un amplio abanico de autores, aunque con predominio de la tradición liberal. Bakunin, Herbert Spencer, Ralfh Waldo Emerson, Luís de Zulueta, Gabriel Alomar, Ibsen, Federico de Onís, Ángel Ganivet, J.Costa, Torres i Bages, Pi i Margall e incluso Ramiro de Maeztu en su etapa regeneracionista, son las fuentes ideológicas de un Nin que se muestra muy insatisfecho ante la situación histórica en que se encontraba el Estado español en todos sus aspectos, social, cultural y económico. Nin mantiene una crítica rotunda a la vieja sociedad acompañada de alternativas regeneracionistas basadas en la educación y la culturización de las masas y se define como nacionalista en un tono romántico y voluntarista: "Nosotros somos "nacionalistas" porque la "nación" es, para nosotros, la unidad orgánica "autonomista" de la federación. Ahora bien: ¿qué es lo que determina la "nación?"¿son los caracteres etnográficos, la situación geográfica, los antecedentes históricos? No, sino la voluntad de quienes la componen, el sentimiento de la propia personalidad, tan enraizada como decíamos antes en el alma de Cataluña"2 En 1911 conoció la fundación de la CNT y participó en la campaña pro-amnistia de 1912 junto a republicanos y socialistas (Pere Coromines, Layret y Oriol Martorell), mostrándose ya partidario del socialismo3. Nin comparte las aspiraciones republicanas, liberales y nacionalistas que sustenta la Unió, pero se manifiesta a favor de la democracia hasta sus últimas consecuencias, ocupando, como plantea Pagès, "una de las posiciones más extremistas dentro del partido, juntamente con Companys, Layret y G.Alomar, quienes, aunque posteriormente se muestren "obreristas", no llegaran a abandonar el republicanismo4. Intelectualmente, Nin se encontraba muy cerca del racionalismo de la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia, era partidario de una escuela laica, racional y catalanista. A principios de siglo, el magisterio era concebido como una forma más de militancia política, la cultura se veía como un instrumento de lucha por la libertad económica y social, las escuelas racionalistas habían proliferado enormemente y los ateneos populares se conviertieron en una escuela permanente de formación política. Nin era muy crítico ante el marco tradicional de la enseñanza y se mostró muy receptivo hacia las nuevas corrientes pedagógicas. Su concepción pedagógica de la política le llevó a adscribirse a la pedagogía activa. Nin creó la Asociación de estudiantes Normalistas, se hizo esperantista y descrubrió la pedagogía renovadora del suizo Pestalozzi. Nin se muestra obsesionado por la educación, por la reconstitución moral del pueblo. Muy al corriente de las nuevas tendencias pedagógicas, defiende un modelo de enseñanza alejado de dogmas y tabúes, liberador y creativo, que fuera capaz de impulsar el espíritu de iniciativa, de critica, de contestación y revuelta. Según Nin:"El noi, més que receptor de coneixements, més que un element passiu, és l’autor de la seva pròpia cultura, i col.laborador, amb el mestre, en l’obra de la seva formació moral i intelectual, [...], s’ha de fer que el noi se convenci que no hi ha res sant ni infalible, que l’intel.ligència humana pot arribar a indagar, a descobrir i a conquerir-ho tot"5. Ejerció de Maestro en la Escuela Horaciana ,de carácter laico y racionalista, fundada años antes por Pau Vila, en el Ateneo Enciclopédico Popular y en el Ateneo Obrero de la Barceloneta. Defendió siempre el carácter laico de la enseñanza, porqué, para él, la religión significaba: "la submissió del pensament i de la consciència humanes al dogma"6 El socialismo catalán y la "cuestión nacional". Nin abandonó el republicanismo por su pasividad política y sus fracasos electorales, además, comenzó a leer a Marx e interesarse por los movimientos socialistas europeos, un factor determinante en su adhesión al PSOE. A partir de entonces Nin comenzó a citar a los clásicos del marxismo, Bebel, Alfred Russel Wallace, Kautsky, Bernstein, Rosa Luxemburg, A.Labriola, J.Jaurès y Jules Guesde. Desconocemos si los leyó directamente o si los citaba por referencias indirectas. La Federación Catalana del PSOE era muy débil a nivel organizativo, el Partido Socialista era una fuerza minoritaria en Cataluña, el territorio con mayor índice de industrialización y con el movimiento obrero más desarrollado de la época. Sólo existían pequeños núcleos sin incidencia ni en la política municipal ni en el movimiento obrero local. Nin ingresó en el PSOE en 1913 y permaneció en sus filas hasta 1919. Pero no rompió totalmente con el republicanismo al ingresar en en las filas del socialismo, ya que siguió ejerciendo su cargo de redactor de El Poble Català hasta la firma del Pacto de Sant Gervasi entre la UFNR y los lerrouxistas, cuando lo abandonó junto a toda la redacción y pasó a criticar con vehemencia al republicanismo. Para Nin, a partir de entonces: "El republicanisme és quasi, políticament un cadáver. desfet, desprestigiat, mancat de forces, no té arrelament ni solvéncia moral en el país"6 . En la dilatada y polifacética militancia de Nin, la problemática de los movimientos de emancipación nacional ocupó uno de los ejes de su pensamiento político. En el PSOE, Nin mantendría una activa tarea propagandística como articulista de la Justicia Social, el periódico socialista de más larga tradición en Cataluña, sería también secretario del Centro Socialista de Barcelona y vice-presidente de la Juventud Socialista de Barcelona y comenzaría pronto a plantear la cuestión de las nacionalidades en el seno de la Federación Socialista catalana, defendiendo que socialismo y nacionalismo eran compatibles y era necesario apoyar la lucha por la emancipación de las nacionalidades oprimidas. Nin estaba muy influenciado por Jaume Carner y A. Rovira y Virgili7 y había leído también las obras de Ernest Renan, Pi i Margall y Valentí Almirall. En octubre de 1913, fue nombrado secretario del Centro Socialista de Barcelona y se produjo un cambio significativo en lo relativo a la posición política de la Federación Catalana del PSOE hacia la "cuestión catalana", mostrándose a partir de entonces favorable a la ley de mancomunidades. A partir de 1914, Nin lideró el sector nacionalista del PSOE catalán frente al sector centralista encabezado por Fabra Ribas. Desde finales del siglo XIX, el Partido Socialista se opuso radicalmente al nacionalismo catalán, cayendo con frecuencia en el nacionalismo "españolista", negando de forma radical la existencia de la llamada "cuestión catalana" y aferrándose al más estricto "economicismo" y a la simplificación de las tesis marxistas. Desde las páginas de La Justicia Social, Nin mantuvo una polémica con Fabra Ribas. Criticó el economicismo imperante en el PSOE, planteando que "el problema social no es una simple cuestión de estomago8. Nin defenderá que el socialismo debe buscar la liberación del hombre luchando contra el capitalismo, mientras que el nacionalismo se ocupa de la destrucción del Estado. Según el propio Nin: "si el socialismo lograra con su esfuerzo, que se derrumbe estrepitosamente el único poder de la burguesía, desapareciendo con él la injusticia de la desigualdad económica [...], el nacionalismo conseguirá, por su acción cada día más viva y más intensa, vencer en todos sus reductos a la burguesía arrebatándole su fuerza y su instrumento de opresión más formidable: el Estado"9. En estos artículos Nin realizó la primera defensa del nacionalismo catalán hecha desde las filas del PSOE, circunstancia que le llevaría a ser tratado como un hereje en las filas del socialismo catalán.10 A partir de entonces no volvería a ocuparse a nivel teórico de la cuestión catalana hasta los años treinta, ya desde posiciones ideológicas propias del leninismo. Nin pensaba que el PSOE debía separarse del desprestigiado republicanismo y se mostrará tremendamente crítico ante la participación de elementos no obreros en los Congresos de la UGT así como ante lo que él denomina "ortodoxia dogmática, fría y raquítica" de la dirección del socialismo español.11 Nin también participó activamente en la campaña contra la guerra de Marruecos durante el verano de 1913 colaborando en varios mítines. Durante la primera guerra mundial la socialdemocracia europea se manifestó abierta y mayoritariamente belicista y patriotera. Por lo que hace al PSOE, la posición del Comité Nacional fue claramente aliadófila, aunque un sector del partido (García Quejido, Matías Gómez y Verdes Montenegro) se mostró pacifista, presentando la guerra como una lucha entre diversas potencias capitalistas. Nin se manifestó de acuerdo con la postura oficial del partido, y planteó que no sólo eran responsables de la guerra los gobiernos, sino también el pueblo, lleno de "torpes y arraigados perjuicios, fruto de una ancestral y rutinaria educación"12. Tiempo después, Nin acabaría asumiendo totalmente el discurso leninista, y afirmaría que "el moviment obrer internacional, dirigit per cabdills oportunistes s’acollà al carro de l’imperilisme, i milions de treballadors, oblidant temporalment els seus interessos de classe, anaren a lluitar i morir a les trinxeres pel més profit de les oligarquíes financeres"13. Nin olvidaba o eludía que él mismo había mantenido esas posiciones durante la guerra. Entre 1916 y 1918, por razones económicas, Nin se retiró de toda actividad política En 1916 aceptó una oferta de trabajo que le realizó la empresa Tusell Hermanos a través de Josep Carner. Viajó a Egipto, y de regreso, pasó por Italia y Francia. Durante ese viaje de vuelta, se enteró del estallido de la revolución rusa, según Bonamusa, "el acontecimiento político que más había de influir en sus posteriores actividades"14 Camino a la dirección de la CNT. La primera aparición pública de Nin en la CNT se dio en diciembre de 1919 en el Congreso celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid. Nin representaba en el Congreso al Sindicato Unico de Profesionales Liberales. Normalmente se plantea que Nin abandonó el PSOE porque este decidió no adherirse a la IC, pero esto debería de matizarse, ya que las juventudes socialistas sí lo hicieron y, además, había una importante corriente "tercerista" dentro del Partido Socialista. Nin se fue decepcionando ante la política y la practica sindical del PSOE. En diciembre de 1919, un Congreso extraordinario del Partido Socialista decidió asistir al Congreso de la Segunda Internacional celebrado en Ginebra y se declaró en contra de la adhesión a la Komintern. Pero Nin, contra lo que suele plantear, no formó parte del grupo que defendió más incondicionalmente la revolución rusa en el Congreso de la Comedia, aunque como el resto de sus compañeros cenetistas mostró sus simpatías por la nueva revolución triunfante: "yo soy un fanático de la acción, de la revolución; creo en los actos más que en las ideologías lejanas y en las cuestiones abstractas. Soy admirador de la revolución rusa porqué ella es una realidad. Soy partidario de la tercera Internacional porque ella es una realidad, porque por encima de las ideologías representa un principio de acción, un principio de coexistencia de todas las fuerzas netamente revolucionarias que aspiran a implantar el comunismo de una manera inmediata"15. Como defiende Antonio Bar, "absolutamente todas las intervenciones se manifestaron en tonos admirativos y laudatorios para con el hecho revolucionario ruso"16, pero Nin no se declararía claramente pro-bolchevique hasta bastante tiempo después de su incorporación a la CNT. Nin entró en la Confederación porqué allí era allí donde podía estar en contacto con la praxis revolucionaria. Pagès plantea que fue "el incremento de las luchas sociales de Cataluña, impulsadas por la absorbente CNT, lo que determinó a Nin su entrada en este organismo"17. La militancia de Nin en el seno de la CNT estuvo determinada por la intensidad de las luchas sociales que vivió Cataluña entre 1918 y 1923, así como por la problemática que generó la revolución rusa en el movimiento obrero catalán, español e internacional. En el Congreso de 1919 la CNT decidió finalmente adherirse provisionalmente a la Komintern hasta la creación de una internacional sindical. Asimismo, se decidió que los obreros se negasen a fabricar armas y municiones si estas iban a ir destinadas a la lucha contra el ejercito rojo, y se aprobó la declaración de Huelga General si el gobierno decidía enviar tropas a luchar contra los bolcheviques. En el mismo congreso, la CNT se manifestó partidaria del comunismo libertario, pero en su seno coexistían diversas corrientes. Nin se integró en la tendencia sindicalista, aquella que consideraba a los sindicatos como el instrumento fundamental de la lucha del proletariado, liderada por Salvador Seguí, Evelio Boal, Joan Peiró y Josep Canela. En el congreso, Nin presentó una serie de dictámenes defendiendo la necesidad de mejorar las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera, exigió la extensión de la jornada de 8 horas a los marineros, la fijación de un salario mínimo, la creación de Comisiones de control en las fabricas, la implementación de subsidios de invalidez y la necesidad de luchar contra el alza del precio de los alquileres. Ante la agitación social de 1919, la Patronal Catalana se endureció, el nuevo Gobernador Civil, Conde de Salvatierra decidió clausurar todos los sindicatos únicos y se detuvo a unos cien cenetistas, entre ellos Andreu Nin. Tras la subida de Dato al gobierno, se nombró a un nuevo Gobernador Civil, Carles Bas, el cual decretó la libertad para los presos por delitos políticos. Pero Bas dimitió en noviembre de 1920, y el nuevo Gobernador Civil, Martínez Anido, impulsó la etapa de represión gubernamental más cruenta de todo el periodo. El 20 de noviembre disolvió la CNT y encarceló a 64 dirigentes sindicales. El 27 de noviembre Nin y Josep Canela sufrieron un atentado, el primero salió ileso, pero Canela murió. A finales de mes, Layret fue asesinado y 36 dirigentes sindicales fueron deportados al Castillo de la Mola en Mahón. A partir del mes de diciembre se empezó a aplicar la "ley de fugas", Evelio Boal, secretario general de la CNT fue asesinado por ese procedimiento y Nin pasó a ocupar el secretariado general. La represión impulsada por Martínez Anido a través de los Sindicatos libres y la "ley de fugas", facilitó el acceso al poder dentro de la CNT al sector pro-comunista al hacer desaparecer, literalmente, a una buena parte de los dirigentes cenetistas. Una temporada en la capital de los soviets. En mayo de 1921, Nin viajó a Moscú como representante de la CNT18, junto a Maurín, Arlandis, Gastón Leval e Ibañez, para asistir al congreso fundacional de la Internacional Sindical Roja. En el viaje conoció a los principales dirigentes sindicalistas europeos, entre ellos, Rudolf Rocker, Pierre Monatte y Alfred Rosmer. El primer Congreso de la ISR inició sus sesiones el 3 de julio de 1921, con 220 delegados en representación de organizaciones de 42 países. En el congreso de debatió el tipo de relaciones que debían existir entre la ISR y la Komintern. De los miembros que formaban parte de la delegación española, sólo Arlandis se opuso a que ambos organismos estuviesen relacionados. Los cenetistas criticaron la atribución de votos dentro de la ISR a países sin un movimiento sindical conocido, y se opusieron al punto de los estatutos que hacia alusión al Partido Comunistas como único elemento director de la revolución. Pero finalmente acabaron aceptando las decisiones adoptadas por la mayoría y se mostraron dispuestos a defenderlas ente sus camaradas españoles, ya que creían que la independencia de la ISR había quedado garantizada. La delegación cenetista también se mostró preocupada por la represión ejercida en la URSS hacia los anarquistas. En el hotel Lux , se reunieron con Alexander Berkman, Emma Goldman, Alexander Shapiro, Victor Serge y Alfred Rosmer y decidieron pedir explicaciones al gobierno soviético. Para ello se entrevistaron con Dzerzhinsky y Lenin, pero acabaron asumiendo en parte el discurso bolchevique con respecto a esta problemática. Nin planteó que "El partido comunista ruso es la única garantía de la revolución, del mismo modo que los jacobinos se vieron obligados a guillotinar a los hebertistas, prescindiendo del hecho de que representaban una tendencia a la izquierda; del mismo modo que nosotros mismos(en la CNT) hemos eliminado a los que constituían un obstáculo a la realización de los objetivos que perseguimos, nuestros camaradas rusos se ven inevitablemente obligados a reprimir de una manera implacable cualquier intento que pudiera quebrantar su poder. No es solamente su derecho sino su deber. La salvación de la Revolución es la razón suprema"19. La delegación cenetista también acudió al tercer Congreso de la komintern, pero en el jugarían un papel secundario ya que tambien asistieron cinco representantes del PCE y otros tantos del PCOE. La gran mayoría de la CNT acogió con hostilidad los acuerdos y gestiones realizadas en Moscú por la delegación cenetista. En esas condiciones, en junio de 1922, se celebró la Conferencia de Zaragoza, en ella Angel Pestaña dio a conocer su informe20, y fue apoyado por Leval en sus criticas hacia la realidad soviética. En la conferencia se acordó la separación de la CNT de la IC, y su integración en la AIT berlinesa. Los sectores descontentos con la resolución de Zaragoza decidieron formar los Comités Sindicalistas Revolucionarios en oposición a las tendencias anarquistas imperantes en la dirección de la CNT, siguiendo el ejemplo de los CSR dirigidos por Monatte en Francia. Los comités se adhirieron a la IC y nombraron a Nin como su representante. A partir de 1924 los CSR se integraron en el PCE formando la Federación Comunista Catalano-Balear. A Nin, los nueve años de residencia en Moscú y su estrecho contacto con la realidad soviética le condujeron a una rápida asimilación de las novedades estratégicas y tácticas del leninismo, abandonando su antiguo ideario sindicalista y su creencia en la posibilidad de un cambio revolucionaria a partir e la acción directa de las masas sin necesidad de la dirección de un partido político. En Moscú, fue nombrado secretario adjunto de la ISR, se afilió al PCUS21, participó en el Soviet moscovita y fue elegido secretario para España y América Latina por la Komintern. En la capital soviética Nin aumentó su bagaje intelectual, estudió a Marx y a los clásicos del marxismo y leyó la rica literatura rusa de los Puixkin, Gogol, Turgueniev, Dostoievski, Tolstoi, Pasternak y Babel. Como dirigente de la ISR se mostró siempre partidario de la unidad sindical y del frente único. En Italia promovió la incorporación de los sindicatos comunistas a la CGT, buscando la unidad frente al fascismo. Ese será precisamente uno de los temas principales por los que se mostró preocupado Nin durante su periodo de trabajo en la ISR. En junio de 1923, se reunió el Consejo General de la Profintern, Nin presentó un informe sobre " La acción contra el fascismo". Definió el fascismo como una acción violenta e ilegal del capitalismo, apoyado en al pequeña burguesía industrial y agraria, el "lumpenproletariado" y los elementos sin una clara definición de clase. Un nuevo fenómeno de masas que era capaz de impulsar una campaña destructiva de características terroristas desconocidas hasta entonces contra la clase obrera. Nin situó la génesis del fascismo en el periodo revolucionario de posguerra, estudiando sus progresos en Italia a partir de la negativa política del PSI hacia el campesinado, que permitió a Mussolini ganarse su adhesión gracias a la demagogia de sus consignas. Lo presentó como un fenómeno nuevo entre las tradicionales formas de reacción burguesa. Nin viajó a Italia en 1924, a su vuelta siguió publicando sobre el tema, y mostrándose un tanto optimista, planteó que el antagonismo existente entre los intereses de las clases medias y la gran burguesía acabarían provocando la descomposición del fascismo italiano. El tercer congreso de la ISR se celebraría en julio de 1924, en él se lanzó la consigna de "Frente Único Sindical". Después de este congreso, la ISR entraría progresivamente en una fase de agudo estancamiento y burocratización. El cuarto congreso no se celebraría hasta 1928, en él, Nin mantendría una dura polémica con Lozovski en torno a la situación de los sindicatos soviéticos. Nin afirmó que estaba creciendo el movimiento oportunista y no existía una verdadera democracia sindical. En el mismo congreso fue acusado de trotskista, y poco después, en el IV congreso de la Komintern (julio-septiembre 1928), fue él mismo quien afirmó su adscripción a la oposición de izquierdas, acusando a los líderes sindicales de "diestros" y pidiendo más influencia para los obreros. Como otros que de forma similar se habían encaminado por la vía política del sindicalismo revolucionario hacia el comunismo (Monatte, Rosmer), Nin expresó sus simpatías por Trotsky. Curiosamente, como plantea Reiner Tosstorff, " aquesta darrera aparició d’un membre de l’oposició d’esquerres davant d’un forum comunista internacional es produí gairebé mig any després de l’expulsió de Trotsky i de la facció opositora del PCUS"22 Hacia la disidencia trotskysta. Hay poca información respecto a las actividades oposicionistas de Nin. Pagès plantea que fue seguramente el tema del comité anglo-ruso lo que acercó a Nin a la oposición. En el XV congreso del PCUS, todos los oposicionistas fueron expulsados del partido, entre ellos el propio Nin. La Oposición trotskista experimentó a partir de 1929 un cambio importante en sus planteamientos y objetivos políticos. La expulsión de Trotsky de la URSS el mismo año, la represión constante a que Stalin sometió a la Oposición rusa y la existencia de grupos aislados de trotskystas en toda Europa y Asia, llevó a Trotsky a plantearse la creación de una Oposición a nivel internacional. Desde Prinkipo(Turquia) envió un manifiesto en tal sentido a todos sus simpatizantes, planteando la necesidad de enderezar la dirección de la Komintern y todas sus secciones. La primera reunión de la nueva Oposición se celebró en París en abril de 1930, de allí surgió el primer Buró Político Internacional, del cual Nin formaba parte junto a A.Rosmer, M.Shahtman, Kurt Landau y Leon Sedov. Dimitido de su cargo en la ISR, permaneció en Moscú, recluido en el hotel Lux y bajo vigilancia policial23. Durante su periodo de inactividad política obligada, Nin aprovechó para consolidar su formación teórica y escribir Les dictadures dels nostres dies. Publicado por la editorial Catalonia en 1930, se trata de la replica al libro de Francesc Cambó Les dictadures, publicado por la misma editorial en la primavera de 1929, pocos meses antes de la crisis económica y la caída de Primo de Rivera. La idea de Nin era "oposar al punt de vista d’un dels homes més representatius de la nostra burguesia el punt de vista de la part més avançada del proletariat"24. Se trata de un estudio comparativo de la dictadura fascista y la dictadura del proletariado soviética. Nin plantea que las consecuencias de la primera guerra mundial crearon una situación de crisis en toda Europa, de inestabilidad del sistema capitalista. Europa conoció desde 1918 toda una serie de revoluciones obreras, se abrió un ciclo revolucionario que Nin considera todavía en plena actividad. También describe el auge de movimientos de emancipación nacional y colonial como la consecuencia de la reestructuración geopolítica, totalmente artificial, surgida de la primera guerra mundial de acuerdo con los intereses de los gobiernos que impulsaron la paz de Versalles. Según Nin, el interés de clase de Cambó le llevó a omitir esos elementos que él considera esenciales, y a defender la dictadura burguesa aunque no lo hiciera de forma explícita. Cambó identifica dictadura fascista y dictadura del proletariado, según Nin, olvida que "la dictadura feixista és un sistema d’organització del poder que persegueix com a fi afermar el régim d’explotació capitalista i sufocar el moviment obrer revolucionari"25, mientras que la dictadura del proletariado significa la toma del poder por parte de ese movimiento obrero revolucionario, ya que "la fórmula de Lenin no era "tot el poder al comunisme" sinó "tot el poder als soviets", és a dir, a les organitzacions no del partit, sinó a les de totes les masses treballadores del camp i de la ciutat."26. Según Nin, el fascismo, al llegar al poder se muestra favorable al desarrollo del gran capital y no duda en expropiar a los pequeños y medianos propietarios. A nivel político, impone una férrea dictadura que desprecia el parlamentarismo, y a pesar de presentarse como un movimiento interclasista que busca el beneficio de la "nación", reprime duramente la movimiento obrero y persigue a sus militantes más destacados. Nin cree que "la burguesia italiana continuarà suportant l’experiment feixista en la mesura en què aquest la garanteixi contra el perill d’una revolució proletària"27 Encontramos necesario analizar con detenimiento la caracterización que hace Nin de la revolución bolchevique en Les dictadures dels nostres dies. Nin pasa por dos etapas con relación al análisis de la revolución rusa y el nuevo Estado soviético. Hasta 1924 halla en la revolución bolchevique un modelo de táctica y estrategia política para la lucha, la cual debe tener al soviet como base esencial. Para Nin: "la forma soviética de la dictadura del proletariado es la forma del proletariado organizado como poder estatal, que da la posibilidad de dominación política completa y se convierte en un poderoso instrumento de transformación social y política"28. Pero a partir de 1924, comienza a criticar los errores de la dirección soviética, causa principal de la frustración de la revolución mundial y, aunque nunca abandona el modelo leninista de proceso revolucionario, comienza a plantear la necesidad de tener en cuenta la importancia de no seguir miméticamente el modelo soviético, ya que "las fórmulas de la revolución rusa, aplicadas de una manera mecánica, nos llevarían al fracaso del marxismo. De la revolución rusa hay que recoger no la letra, sino el espíritu, su experiencia"29. Como plantea Andrew Durgan, "a diferència del moviment comunista oficial – amb el qual ja havia trencat els seus vincles l’any 1927. Nin intentà contribuir a l’establiment d’un partit revolucionari tot considerant les realitats polítiques de l’’Espanya dels anys 30, en comptes de seguir al peu de la lletra els dictàmens de Moscou"30. Lo que nos sorprende es el carácter apologético de las descripciones de la realidad soviética realizadas por Nin en una fecha tan avanzada como 1930. Si bien Nin plantea que "una dictadura que,instaurada per les masses treballadores, s’orientes en el sentit de la dominació oligàrquica o personal, afeblís les posicions polítiques del proletariat i de les masses treballadores del camp, es veuria fatalment condemnada a la degeneració i prepararía el terreny a la restauració burguesa"31, en ningún momento defiende que ese sea el camino adoptado en la URSS por la dirección estalinista, quizás porqué si lo hubiera hecho , la censura soviética le habría prohibido la publicación del libro, o simplemente porqué como Trotsky, pensaba que, por encima de todo era necesario defender el régimen soviético.32 Hasta que en los años treinta surgieron los grupos disidentes, el pensamiento marxista español no había conocido un gran florecimiento, ni socialistas ni comunistas, ambos enfrentados al anarcosindicalismo, pudieron mejorar el pobre patrimonio ideológico español. Como defiende Durgan, "la obra de Joaquim Maurin, dirigente del Boc, y la Andreu Nin, constituyen, pese a sus limitaciones, la única verdadera escuela de pensamientos marxista que hubo en España antes de la guerra civil"33. La dictadura de Primo de Rivera condujo a la crisis del PCE con el que Nin estaba en contacto. De los 1200 afiliados que tenia en 1921 pasó a 500 en 1924. Los dirigentes se exiliaron en París y fueron visitados por Nin en la primavera de 1925, pero fue detenido por la policía francesa y enviado de vuelta a Moscú. En París, Macià, coronel retirado, líder de Estat Catalá, pretendía invadir Cataluña y liberarla de la dictadura. Para ello creó un Comité Revolucionario junto a algunos miembros de la CNT y del PCE. Macià viajó a Moscú junto a Bullejos para pedir ayuda económica y militar para su aventura. Nin realizó las tareas de traductor en las entrevistas de Macià con Zinoviev, en las cuales, el futuro presidente de la Generalitat no consiguió la ayuda deseada. El PCE surgió tras la fusión que impuso el tercer Congreso de la Komintern al PCOE y al PCE, pero hasta la guerra civil sólo logró arraigarse en Vizcaya, en parte a causa de su sectarismo ultraizquierdistas pero también por la enorme influencia del anarquismo entre la clase obrera española y una cierta popularidad del PSOE, que no había perdido su credibilidad gracias a la neutralidad de España durante la primera guerra mundial. El V Congreso de la IC(1924) impulsó la estalinización de las secciones nacionales y en el PCE, José Bullejos se convirtió en el hombre de Moscú. Cuando se formaron sectores de oposición a los métodos dictatoriales de la dirección, la Komintern siempre se puso del lado de Bullejos en las disputas, y la democracia interna desapareció. Como comentaría uno de los pioneros en lo referente a la crítica de la burocratización, J.Andrade, " los estatutos de la Internacional Comunista establecen el caso de que en periodos de ilegalidad las direcciones de los partidos puedan proceder a los nombramientos de cargos de arriba a abajo. Se comprenden estos casos de necesidad por la imposibilidad de reunir asambleas. Pero lo que revolucionariamente es justo, lo aprovecha la burocracia para hacer de ello un arma en beneficio de sus intereses e intenciones"34. Los sectores oposicionistas se mostraron contrarios a los métodos de Bullejos pero fieles a la Komintern. Surgieron en Barcelona, Valencia, Madrid, Bilbao y Asturias. Esa disidencia surgida durante la dictadura de Primo de Rivera no tenía un carácter internacional. Andrade, Aparicio, Palacios y Arlandis se acercaron al trotskysmo después de alejarse a nivel teórico del PCE. A causa de la dictadura no había información sobre lo que ocurría en la URSS. Hasta 1926 no se conoció la situación soviética, pero sin embargo, dentro del PCE ya se había comenzado a denunciar la falta de democracia interna. Las primeras manifestaciones de trotskismo las encontramos en Andreu Nin, pero este permaneció en Moscú hasta agosto de 1930, y fue en Bélgica y Luxemburgo, donde un grupo de exiliados vascos comenzaron a publicar Contra la Corriente, en estrecha colaboración con el grupo francés de La Verité ( Rosmer, Molinier, Naville y Frank). Henri Lacroix ( seudónimo de F.García Lavid) y Julian Gorkin dirigían la publicación, eran antiguos militantes del PCE que habían sido expulsados. Pronto establecieron contacto en el interior de España con J.Andrade , y el 28 de febrero de 1930 , en Lieja, se celebro la primera Conferencia Nacional de la Oposición Comunista de España. Nin , antes de la caída del gobierno Berenguer consideraba ya que España se encontraba ante la fase de revolución democrático-burguesa, la cual, no podría ser realizada por la burguesía debido a su dependencia económica respecto de los terratenientes y el capital industrial y financiero. Nin propone la formación de Juntas Revolucionarias de obreros y campesinos, una especie de soviets que deberían reunirse en un congreso, elegir sus propias Cortes y llevar a cabo la revolución democrática pendiente. Antes de llegar de Moscú publicó varios artículos en L’Opinió explicando los planes económicos soviéticos, y participó en una polémica sobre el anarquismo junto a Maurín, J.Peiró y Jordi Arquer. Nin defendió que el arraigo del anarquismo en Cataluña no se debía, como planteaba Maurín a la inmigración y el oportunismo socialista, sino al predominio agrario y el carácter pequeño-burgués de la economía catalana.35 En noviembre y diciembre de 1928, L’Opinió realizó una encuesta sobre la preferencia en las formas de gobierno (Monarquía o República), las relaciones entre Iglesia y Estado, el carácter laico de la enseñanza y la incompatibilidad del socialismo con el liberalismo político. Nin y Maurín respondieron a los resultados de la encuesta de forma similar, debido según Bonamusa a su "formación marxista y su militancia comunista"36. Nin planteó, como Maurín, que la República era sin lugar a dudas la mejor forma de gobierno, y además debía de ser el marco institucional necesario para realizar la revolución democrático-burguesa pendiente, revolución que debería ser impulsada por el proletariado a causa de la incapacidad de la burguesía para llevarla a cabo. Nin se mostró también partidario de la separación de Iglesia y Estado, así como de la laicidad de la enseñanza. En febrero de 1930, Berenguer proclamó una amnistía para los presos y exiliados políticos, y muchos comunistas volvieron del exilio. Desde 1929, se había comenzado a publicar en España algunas obras de Trotsky, y la Oposición se había hecho fuerte en Valencia y Madrid. En Cataluña, no se contó con ningún miembro hasta la llegada de Nin en septiembre de 1930. Inmediatamente después de su llegada a Cataluña, Josep Puig i Ferrater, director de la editorial Proa, contrató a Nin como traductor. Nin trabajó también para la Llibreria catalònia, la Editorial Cenit y las Ediciones España. La actividad literaria, traducción y prologación de libros, representó para Nin su sustento económico a partir de su vuelta a Barcelona. Tradujo obras literarias, políticas y científicas. Su profundo conocimiento de la lengua rusa y la catalana le hicieron posible realizar una de las mejores traducciones de Dostoievsky en lengua románica que se conocen. Cómo crítico literario, no sólo valoró los aspectos formales de las novelas, estilísticos, técnicos y estéticos, sino también su contenido ideológico. Nin "analiza una obra o un autor de acuerdo con el momento histórico de su aparición, cuyas formas artísticas surgen como un producto muy determinado de las condiciones sociales, económicas y culturales de ese momento y del propio autor"37. Nin también describió el empobrecimiento de la literatura soviética a partir de 1928, en el momento en que el arte deja de ser la expresión de la realidad para convertirse en la expresión de la política oficial del PCUS.38 Tras su llegada a Barcelona, expuso sus impresiones sobre la revolución rusa y la URSS en varias charlas organizadas por el Ateneo Enciclopédico Popular, mostrándose claramente partidario de las ideas de Trotsky. Nin volvió de Moscú en un momento de cambio, de acelerada descomposición del régimen monárquico. El comunismo se hallaba en crisis a causa de la enorme represión y del enfrentamiento entre la FCCB y la dirección del PCE. Como defiende Bonamusa, "nueve años al margen de la actividad política diaria española supuso para Nin un esfuerzo de adaptación, a pesar de que hubiera mantenido cierta relación con el movimiento obrero español."39. Además, Nin al llegar a España, sufría ya el anatema trotskysta, y eso le impedía actuar dentro del PCE, e incluso en el BOC40, ya que Maurín temía que se reforzaran las acusaciones de la dirección del PCE hacia su organización, aunque en aquellos momentos, la FCCB de Maurín se estaba fusionando con el PCC de Jordi Arquer, con la intención de formar una partido grande al margen del PCE. Las discrepancias con Trotsky. En sus años de residencia en Moscú, Nin había asimilado totalmente el pensamiento político de Trotsky. El viejo bolchevique se convirtió en la fuente principal de sus interpretaciones, pero la vuelta de Nin a la compleja realidad política de la España de entreguerras acabó apartándole de las posiciones del líder bolchevique. Hacia 1931 Nin, a diferencia de Trotsky, pensaba que la construcción del gran partido revolucionario se debía realizar de espaldas al PCE, ya que este "En vez de consagrar sus esfuerzos a robustecer la confianza en los militantes sobresalientes, se dedica a cubrir de cieno a los más prestigiosos; en vez de laborar por la unificación de las fuerzas comunistas existentes, ahonda conscientemente la escisión; finalmente en vez de ofrecer al proletariado un programa concreto, basado en el análisis de la situación, le sirve cuatro tópicos manidos y media docena de fórmulas muertas que no le dicen nada"41. En aquellas condiciones Nin decidió colaborar con la FCCB, la mayor organización comunista catalana. Eso le enfrentó a Trotsky , el cual pedía la constitución de la Oposición antes de mantener contactos con otros grupos42. En marzo de 1931, la FCCB y el PCC formaron el BOC43, Nin pensó que debía de atraer a los militantes del Bloque hacia la Oposición, creando una fracción dentro de la FCCB. Pero como comenta Pagés, " hasta que Nin ni rompió con el grupo de Maurín, no se dio el paso definitivo para la constitución de forma estructurada y más o menos monolítica de la Oposición"44. Trotsky pensaba que el primer paso debía de ser la construcción de la oposición, antes de integrarse en organizaciones más amplias y se indignó cuando Nin entró a formar parte de la dirección de la FCCB. Maurín había roto con el PCE pero no con la Komintern porque veía la burocratización del PCE como una crisis interna, desligada totalmente del contexto internacional y llego a mantener posiciones antitrotskystas con la inocente intención de mantenerse al margen de la crisis del comunismo internacional. Pero Nin tomó la resolución , desde mediados de enero de 1931, de entrar en la FCCB, e incluso colaboró con Maurín en la elaboración de las tesis políticas de su primer congreso y escribió algunos artículos en L’Hora. A pesar de la colaboración , las relaciones políticas entre Nin y Maurín nunca dejaron de ser tensas, un ejemplo de ello sería la exclusión de Nin de las listas electorales del BOC en las elecciones municipales de abril de 1931, por miedo a comprometer sus relaciones con la Komintern. A partir de ese momento, las relaciones Nin-Maurin fueron cada vez más distantes, hasta que, en junio de 1931 se produjo la ruptura. Desde mediados de mayo, había aparecido la revista teórica de la OCE, Comunismo, en ella se mostraron las discrepancias de la organización trotskysta con el BOC en lo referente a la política a seguir con respecto a la Komintern. Esa fue la causa principal de la ruptura entre los que Bonamusa denomina "dos cuadros más atractivos y mejor preparados del movimiento comunista español"45. En junio de 1931, la OCE celebró su Segunda Conferencia, en ella se eligió un Comité Ejecutivo que residiría en Madrid y estaría formado por Lacroix, que sería el Secretario General, y por Fernández Sendon, Andrade, Lafuente, Rastrollo y Usano. Se constituyeron como fracción dentro del PCE, dedicados a regenerar el partido mediante la lucha por la democracia interna. A partir de entonces se fueron organizando en Federaciones Regionales y Comités locales. A partir de 1932 conviven dos líneas dentro de la OCE, la "entrista" dirigida por Lacroix y la "independiente" de Nin, fruto de la polémica en torno a la integración en los Partidos Comunistas y Socialistas surgida a raíz de la visita del oposicionista francés Raymond Molinier. En septiembre de 1931 Nin había publicado un folleto, El proletariado español ante la revolución46. En él, Nin describe una España dominada por la gran propiedad latifundista, con numerosas reminiscencias feudales (aparcerias, rabassa morta, foros y arriendos), y con unas técnicas de explotación agrícola primitivas. En esas condiciones, el campesinado sin tierras, terriblemente pauperizado, no dispone del poder adquisitivo necesario para convertirse en el mercado que necesita la industria para poder desarrollarse. Esto comporta un atraso de la burguesía que explica el papel hegemónico del ejercito en la política española. Nin defiende que "la burguesía, e incluso una buena parte de los elementos feudales del país, representados directamente en el gobierno por los señores Alcalà Zamora y Miguel Maura, se hicieron republicanos con el fin de salvar lo que ya no era posible salvar bajo la monarquía: sus intereses económicos"47. Más adelante Nin volvía con sus ya clásicos argumentos, "la revolución democrático-burguesa no podrá ser realizada en España más que mediante la instauración de la dictadura del proletariado"48, ya que, "la preocupación esencial del gobierno consiste en dejar intactas las bases en las cuales se apoyaba la monarquía"49. Madrid fue sin duda el lugar donde la OCE tuvo una mayor fuerza organizativa. Allí residía la dirección del PCE, era la "capital del marxismo hispano"50. Desde Madrid se intentó incidir en el PCE, en las Juventudes socialistas y en el ala izquierda del PSOE. En Cataluña, Nin se atrajo a militantes de la FCCB que estaban integrados en el BOC, pero en noviembre de 1931 fueron expulsados acusados de formar una "fracción subterránea". Esto significó el impulso definitivo para la creación de la sección catalana de la OCE , en noviembre de 1931. También había Federaciones regionales en Asturias, País Vasco, Navarra, Galicia, Extremadura, Andalucía y el Levante. Es muy complicado establecer una cifra total de militantes, pero tanto Pagés como Andrade plantean una cifra mínima entorno a 700 y 800 miembros. En lo referente a sus aparatos de propaganda, disponían de publicaciones periódicas y también de varios folletos y obras de contenido teórico. Publicaron diversas revistas, Contra la Corriente en Luxemburgo durante 1929, Comunismo en Oviedo desde 1931 a 1934, El Soviet en Barcelona durante 1931 y 1932, La Antorcha en Madrid a partir de 1934, y además, después de la Tercera Conferencia en la cual se constituyeron las Juventudes Comunistas de la Oposición, estas tuvieron su propio órgano de prensa, El Joven Espartaco, del cual tan sólo publicaron dos números en 1932. En la Tercera Conferencia celebrada en marzo de 1932, la OCE cambió de nombre y pasó a denominarse Izquierda Comunista de España (ICE). En la Conferencia Nin planteó que la caída del régimen monárquico no había cambiado las bases socioeconómicas, la República era burguesa, era una "ficción democrática". Para Nin, estaba pendiente todavía una verdadera revolución democratico-burguesa, el proletariado debía tomar el poder político arrastrando al campesinado, instaurar una dictadura de clase y llevar a cabo la revolución democrática, consistente en una reforma agraria que expropiaría a los grandes latifundistas, la garantía del derecho de autodeterminación para Cataluña, la separación entre Iglesia y Estado y la creación de unas milicias populares. Para ello era necesaria la creación de una Partido Comunista de masas que impulsara un Frente Único proletario. En la Conferencia , H.Lacroix dejo el Secretariado General que sería ocupado por Nin. A partir de entonces se abrió una crisis interna dentro de la ICE, ya que Lacroix formó un grupo de oposición a la dirección en Madrid, acusando a Nin de pequeño-burgués y filoestalinista, y reteniendo los fondos económicos de la organización. Lacroix solicitó al Secretariado Internacional de la Oposición que solucionase la crisis. Desde Alemania, a causa de una confusión causada por el cambio de nombre, se acusó a la ICE de romper con el PCE y reclamar la formación de una IV Internacional. Trotsky, lo planteó en los mismos términos, y además, les acusó de renunciar a la revolución. En la pre-conferencia internacional de la Oposición celebrada en París en 1933, el Secretariado Internacional preparó la presencia de un miembro del grupo de Lacroix a espaldas de la ICE. En la pre-conferencia se pidió a la ICE que dejará de lado la marginación del grupo de Lacroix, pero desde España respondieron que el SI no tenía autoridad para ello, y finalmente en junio de 1933, la ICE expulsó a Lacroix acusándolo de un supuesto delito de malversación de fondos. En la tercera Conferencia de la ICE se concretaron las posiciones en forma de "Tesis Políticas". España se hallaba en una etapa de evolución democrático-burguesa, la República había llegado desde arriba, como último intento de la alta burguesía y los grandes terratenientes para salvar sus privilegios. Con la República, desapareció la monarquía, uno de los vestigios feudales más importantes, y los antagonismos sociales entraban en una etapa de fuerte agudización. La burguesía era incapaz de llevar a cabo la revolución democrática y debía de ser el proletariado el encargado de impulsarla, conquistando del Estado con el apoyo del campesinado y la pequeña burguesía. Para ello era necesario crear Juntas Revolucionarias de obreros y campesinos así como un Partido Comunista fuerte que dirigiera revolucionariamente la acción de aquellas organizaciones de masas. Era necesario apoyar las consignas democráticas: libertad completa de reunión, propaganda, asociación y huelga, abolición de la Ley de defensa de la República, disolución de la Guardia Civil y del Somatén, confiscación de los bienes de la Iglesia, reforma agraria y reparto de tierras, derecho de autodeterminación para Cataluña y socorro estatal para inválidos, jubilados y parados. La ICE defendía también la necesidad de unidad sindical de toda la clase obrera, unidad que debía forjarse dentro de la CNT. En cuanto al PCE, criticaba el férreo control que ejercía la IC sobre él, así como su política de ruptura de la unidad sindical con la creación de la CGTU. Pero a pesar de todo, no se renunciaba a una posible unificación. Nin planteaba en 1932 "Nosotros estamos dispuestos a aceptar el ingreso en bloque en el Partido ( prometiendo y exigiendo el respeto más estricto de los acuerdos de la mayoría), aunque ello de por sí no resuelva plenamente la crisis del Partido. Pero sería éste un paso muy importante par ir al Congreso de Unificación"51. En 1933, la editorial Dédalo publicó Las organizaciones obrera internacionales. En esta obra de divulgación Nin plantea los problemas que él considera esenciales en lo relativo al sindicalismo; la necesidad de unidad e independencia sindical, y analiza los errores cometidos por la dirección de la Profintern desde 1924. En diciembre de 1933 se formaron las Alianzas Obreras, el primer intento serio de llevar a la practica la unidad de acción y el frente único. Tanto la ICE como el BOC realizaron una amplia campaña en su favor. Con la constitución de las alianzas obreras se produjo un acercamiento entre el BOC y la ICE. Maurín y el BOC abandonaron sus posturas ultraizquierdistas y empezaron a defender la necesidad de impulsar la revolución democrático-socialista. Maurín también había comenzado a denunciar la burocratización del PCUS y la persecución del trotskysmo. En Cataluña, centro geográfico de las Alianzas, estas surgieron del pacto entre la UGT, los "trentistas" de la CNT, el PSOE, el BOC, la Federación Sindicalista, la ICE, la USC y la Unió de Rabassaires. La CNT sólo participó en la Alianza Obrera de Asturias. El PCE las atacará duramente en un principio y acabará entrando en octubre de 1934. Para Nin la formación de las Alianzas Obreras era un increíble paso adelante: "La trágica experiencia de Italia y Alemania ha infundido a las masas trabajadoras el convencimiento profundo de que sólo la unidad de acción de la clase obrera puede evitarle una hecatombe igual a la que han sufrido sus hermanos de esos dos países. La fundación de la alianza ha venido a demostrar que esta unidad de acción es posible, y con ello, a dar al proletariado la sensación tangible de su propia fuerza. La alarma con que este primer ensayo de frente único ha sido acogido por la burguesía es la prueba más evidente de que el camino elegido es el acertado"52. Después del fracaso del intento revolucionario de Octubre de 1934, la ICE pasó a la semiclandestinidad como el resto de organizaciones revolucionarias. Nin interpretó la derrota de Octubre como la causa de la falta de un partido revolucionario así como del papel contrarrevolucionario jugado por el PSOE y la pequeña burguesía radical. Según Nin "sense partit revolucionari no por haver revolució triomfant. Aquesta és l’unica i veritable causa del fracàs de la insurrecció d’octubre53". Esa fue la razón principal que llevó a partir de 1935 a diversas organizaciones ( PCP, BOC, USC, Federación catalana del PSOE, PCC e ICE) a tratar de impulsar una unificación. Pero la Federación catalana del PSOE y la USC no podían abandonar su política reformista, el PCC sólo admitía la unificación con el programa que impusiese la IC y el PCP acabó negándose a convertirse en un partido peninsular a causa de su ultranacionalismo. Así, al final del proceso, sólo quedaron el BOC y la ICE, que finalmente se fusionarían. El 13 de septiembre de 1935 se publicaría en primer número de La Batalla con su nuevo subtítulo "Semanario Obrero de Unificación Marxista". En 1935 hubo un cambio táctico dentro del trotskysmo internacional. En Francia, a causa de la crisis en la dirección de la Liga Comunista54 , Trotsky propuso la entrada de esta dentro de la SFIO. Desde la ICE, se criticó duramente la postura "entrista" de Trotsky, sobretodo cuando este les exigió su integración dentro del PSOE. Trotsky, haciendo gala de lo que Victor Serge llamó " la mentalidad política utilitaria e intolerante de los bolcheviques"55, no aceptó la decisión de la ICE de no integrarse en el PSOE, defendió que la fusión de la ICE y el BOC significaría la absorción de la Oposición por el grupo liderado por Maurín , y además acusó a Nin de no querer integrar a la ICE en el movimiento trotskysta internacional ( la futura IV Internacional). La ICE respondió dura e intransigentemente, planteó que lo que defendía el SI era una falsificación y una deformación de la situación política española ya que el PSOE no permitía tendencias y además su política era puramente " propagandística y espectista".56 El Secretariado Internacional exigió , de forma autoritaria, la integración de la ICE en el PSOE en el momento en que esta estaba negociando su fusión con el BOC. Como plantea Pagés, " la experiencia de la ICE ponía de relieve el fracaso de un política internacionalista que, como en el caso de la Komintern, no tenía en cuanta las peculiaridades nacionales de los diferentes países de su área de influencia"57. El SI estaba sometido a la voluntad suprema de Trotsky, y la ICE no capituló ante los caprichos del viejo bolchevique. Bernard Shaw llamó a Trotsky " El rey de los panfletarios", y poco más que eso fue lo que realizo Trotsky en sus escritos sobre la revolución española. Analizó la situación política española a través del prisma de la revolución de Octubre, pero era imposible interpretar la España republicana utilizando únicamente los esquemas de la Revolución Rusa de 1917. No tuvo en cuenta el carácter progresivo de la República, ni la importancia del anarcosindialismo entre le movimiento obrero. No entendió la importancia de la CNT en España, quizás porqué en la URSS jamás existió una organización similar e ignoró el carácter marginal de los comunistas en la política española. La ICE y el BOC se acabaron fusionando en septiembre de 1935. Según Ignacio Iglesias, un viejo militante de la ICE, " Para Trotsky, desde el instante en que el POUM se creó contra su voluntad, todo cuanto este último hiciera o dejara de hacer resultaba erróneo, espurio, heterodoxo, antibolchevique, antileninista, centrista y "Tutti quanti""58. Trotsky se comportó de forma inquisitorial con el POUM, les acusó de firmar el pacto electoral de Febrero de 193659, de no conquistar el poder en julio de 1936, de entrar en el gobierno de la Generalitat y de no denunciar a la CNT. A partir de entonces, más que opinar sobre la revolución española, se limitó únicamente a criticar sistemáticamente la política del POUM. Según A.Guillamón, "los dirigentes de la ICE decidieron su propia estrategia política, partiendo de sus propios análisis de la realidad social e histórica española, ignorando por completo las críticas, análisis y posiciones políticas de la organización internacional y haciendo caso omiso de las advertencias y de las "lecciones" de Trotsky"60. Trotsky acusó a sus dirigentes de "traidores del proletariado", especialmente a su "amigo" Nin, aunque curiosamente, los utilizó para denunciar públicamente la represión estalinista llevada a cabo por la OGPU, y no dudó en presentar a Nin como un " viejo e incorruptible revolucionario61" tras su asesinato, cuando poco antes lo trataba peor que a los propios estalinistas. Como plantea Ignacio Iglesias, "al fin y al cabo, ni Nin ni nadie podía obtener el cuadrado redondo que Trosky exigía"61. El BOC era una organización catalana a la cual le interesaba la fusión con un partido estatal como la ICE, y a esta le era absolutamente necesario ganarse a la abundante militancia del BOC62 si no quería quedarse totalmente al margen del movimiento obrero y campesino. Con respecto a la unificación, Nin defendía que "l’essencial és que sigui un partit revolucionari, amb uns principis fonamentals ben definits, un programa concret, una estratégia i una táctica determinades, una direcció centralitzada y una disciplina férrea"63. Muchos militantes bloquistas vieron con recelos el proceso, eran reacios a acatar los principios del centralismo democrático, pero Maurín acabó convenciéndoles de la necesidad de la fusión. El nuevo partido se integrará en el Comité Internacional por la Unidad Socialista Internacional, conocido como el Buró de Londres, que agrupaba a aquellos partidos revolucionarios que por serlo, estaban al margen de la segunda y la tercera internacionales. El Buró era tan sólo un marco de debate internacional con un escaso grado de definición política. Los planteamientos políticos del POUM eran básicamente leninistas, se criticaba a la burguesía por su incapacidad para llevar a cabo la revolución democrática, incluso tras cinco años de República. Sólo el proletariado sacaría a España de la situación semifeudal en que se encontraba, impulsando la revolución democrático y seguidamente iniciando la construcción del socialismo. Para ello era necesaria la unidad, pero esa unidad debía de realizarse al margen del PSOE y el PCE. El POUM contaba con unos 5000 militantes, un fuerte núcleo en Cataluña y grupos dispersos por la geografía peninsular. Joaquín Maurín se convirtió en su secretario general y Nin en director de su revista teórica, La Nueva Era. En 1935 Nin publicó Els moviments d’emancipació nacional, una obra de divulgación en la que analiza la doctrina marxista en torno a los movimientos de emancipación nacional. Como plantea Bonamusa, "la base documental utilizada por Nin es la que procede de la más estricta ortodoxia bolchevique"63. Nin asume plenamente el concepto leninista de nación, "producte directe de la societat capitalista"64 , abandonando sus anteriores concepciones románticas plantea que "la nació es caracteritza per l’existencia de relacions económiques capitalistes determinades, la comunitat de territori, d’idioma i de cultura"65.Analiza los planteamientos del marxismo con respecto a su tema de estudio, desde Marx y Engels a Lenin ,pasando por los austromarxistas, Rosa Luxemburg o Kautsky. Para Nin, "els moviments nacionals juguen un paper d’enorme importància en el descabdellament de la revolució democratico-burguesa, arroseguen masses populars inmenses a la lluita i constitueixen un factor revolucionari poderosíssim que el proletariat no pot deixar de tenir en compte, sobretot en un país con el nostre, on la revolució esmentada, malgrat la caiguda de la monarquia, encara no s’ha realitzat"66. Pero Nin aclara que el marxismo, a pesar de combatir de toda forma de opresión nacional, es enemigo del nacionalismo, ya que pone por encima de todo la solidaridad de clase. El libro, acaba convirtiéndose en un verdadero panegírico leninista, Nin presenta a Lenin como su "mestre"67 y "l’estrateg més genial que ha tingut la classe obrera de tot el món"68 , y realiza una autentica apología de la política bolchevique con respecto a las nacionalidades, modelo que asume total y acríticamente. Según Nin "la lliçó és ben clara per a totes les ancions oprimides del mon; si volen alliberar-se s’han d’incorporar a la lluita de la classe obrera per a enderrocar la burguesia, la dominació de la qual és la font de totes les injusticies, de totes les desigualtats i de totes les opressions"69. Pero como plantea Bonamusa, a pesar del carácter acrítico de las descripciones que realiza Nin de la realidad soviética, se le debe reconocer el mérito de "haber sido el primer marxista en España que expuso de forma clara, inteligible y razonada la teoría leninista sobre los movimientos de emancipación nacional"70 En agosto de 1935, en el VII Congreso de la IC se adoptó la política de Frente Popular. En España, el POUM criticó la política frentepopulista porqué era una forma de neutralizar la lucha de clases, pero acabó aceptando participar en el Frente Popular español, básicamente por no quedar marginados totalmente del movimiento de masas y en defensa de la libertad de los treinta mil presos políticos encarcelados después de la revolución de Asturias. Pero el POUM sólo concibió su colaboración en el Frente Popular como un pacto electoral. Nin planteó que "con la victoria de la coalición obrero-republicana en las elecciones,[...], se ha logrado el fin que fundamentalmente se perseguía: cortar el paso a la reacción vaticanista, a los siniestros héroes de la represión de octubre, y la anmistía para los treinta mil combatiente encarcelados"71, pero siguió defendiendo la necesidad de "Independencia, pues , del movimiento obrero frente a los partidos republicanos, organización, unidad sindical, Alianza Obrera, formación rápida del partido revolucionario: he aquí el deber del momento"72. Nin no dudaría en criticar la política del Frente Popular, planteando que "mientras para los demócratas burgueses y pequeñoburgueses, y para los comunistas republicanos, el gobierno actual es un gobierno popular "antifascista", por encima de las clases, a cuya consolidación hay que contribuir desde el parlamento y desde la calle, para los marxistas revolucionarios dicho gobierno es burgués por su contenido de clase y por su política, por cuanto aspira a los sumo a reformar el sistema capitalista, no a destruirlo. Por consiguiente, el proletariado no puede, sin traicionar sus intereses de clase, frenar su acción combativa y contribuir a consolidar un régimen, que a fin de cuenta esta basado en la propiedad privada y en la esclavitud del asalariado"73 En mayo de 1936 el POUM convocó una Conferencia de Unidad Sindical que agrupó a unos 200 delegados en representación de unos 60.000 obreros. Acabaron acordando la creación de la Federación Obrera de Unidad Sindical (FOUS). Se acordó que la FOUS debía proponer la unificación a la CNT y a la UGT, concibiéndola más como una plataforma de unificación que como una nueva central sindical. Nin seria su secretario general. El estallido de la Guerra Civil cogió a Maurín74 en Galicia y Nin se convirtió en el líder principal del POUM75. Durante el periodo que siguió al 19 de julio, la vida de Nin se dedicó completamente al trabajo político . Nin planteó que la revolución española era un fenómeno mucho más profundo y complejo que la revolución rusa de 1917, el movimiento obrero español tenía mucha más experiencia que el ruso y además en el Estado zarista no había tradición democrática. Para Nin, "el 19 de julio, se hundieron el feudalismo, el clericalismo y el militarismo español, pero no solamente, sino que también se hundió para siempre la economía capitalista"76. Ante tal situación, se opuso a aceptar la estrategia reformista del Frente Popular. Según Nin, "en la contienda que se desarrolla actualmente en España, guerra y revolución son, no sólo dos términos inseparables, sino sinónimos[...], la lucha en los frentes de batalla no es más que una prolongación de la lucha en la retaguardia. La guerra es una forma de la política". 77 A partir del inicio de la guerra a Nin le preocupó fundamentalmente conseguir la colaboración de la CNT-FAI: " la CNT es una organización potencialmente revolucionaria, a pesar de sus prejuicios, de sus posiciones erróneas. Nosotros estamos mil veces mas cerca de los militantes de la FAI, que no son marxistas, pero que son revolucionarios, que de los del PSUC, que se dicen marxistas y no son revolucionarios78" .Esta predisposición de Nin a colaborar con los anarquistas contrasta con los planteamientos de algunos autores que describen a un Nin profundamente sectario y muy alejado de la realidad política, como Bonamusa que plantea que "fue la ortodoxia bolchevique de Nin la que provocó la "marginación política del POUM durante la guerra civil"79 o Elorza y Bizcarrondo, los cuales defienden, que en los esquemas de Nin, "la realidad política republicana no cuenta para nada"80. Sin duda alguna, los escritos políticos del Nin de los años treinta, denotan una evidente rigidez droctinaria. Nin permanece aferrado a ortodoxia leninista y se dedica a difundirla entre unos cuadros marxistas, poco formados a nivel teórico. Pero en Nin también podemos observar una cierta adaptación teórica a la realidad política española, que acaba enfrentándole a la ortodoxia, representada en Trotsky. En los primeros días de la insurrección, el órgano del POUM, La Batalla, no pudo publicarse y se cubrió esta deficiencia con Avant, en forma de hoja volandera e impreso en los talleres de El Correo Catalán confiscados por el POUM. Cuando el 26 de septiembre de 1936 se formó un nuevo gobierno de la Generalitat, con el nombre de Consell a petición de los cenetistas y con participación de ERC, Unió de Rabassaires, PSUC y CNT-FAI, el POUM decidió entrar también a formar parte. Nin aceptó participar en el gobierno sólo si este era mayoritariamente obrero y lanzaba un programa socializante.81 Pero la participación de Nin en el gobierno catalán no moderó el tono de los ataques del POUM contra la República, y se continuó exigiendo la disolución del "Parlamento burgués". Nin fue nombrado nuevo Consejero de Justicia, cargo que ocupó durante aproximadamente tres meses. Su intención era "legalizar y recoger lo que han hecho las masas trabajadoras en la calle"82. Los archivos del Palacio de Justicia de Barcelona habían sido quemados, y el antiguo aparato judicial destruido casi totalmente. Nin creó los Tribunales Populares, formados por un presidente y ocho miembros, uno de cada uno de los partidos y organizaciones sindicales que formaban parte del gobierno. Se trataba de unos organismo judiciales que debían cubrir un vacío jurídico importante, ya que estaban destinados a juzgar los delitos políticos cometidos en la retaguardia catalana, poniendo orden a la locura represiva existente desde el inicio de la guerra y acabando con las arbitrariedades. La intención del gobierno era centralizar las fuerzas políticas y militares. En ese sentido fue disuelto el Comité de Milicias Antifascistas y muchos de sus componentes pasaron a formar parte de los organismos administrativos del nuevo gobierno de la Generalitat. Nin creía necesario racionalizar y ordenar la vida política y social de Cataluña, aunque para ello tuviera que enfrentarse con la Oficina jurídica controlada por el sector más radical de la FAI. En su etapa como Consejero de Justicia, Nin impulsó diversas iniciativas legislativas de carácter social: mediante un decreto remodeló el personal penitenciario, con la novedad de la obligatoriedad que fuera personal femenino el encargado de las cárceles de mujeres. Ordenó las relaciones de familia bajo el principio de la libertad de los cónyuges, y legalizó los matrimonios celebrados en el frente por jefes de columnas y comandantes del ejército. Impulsó una nueva ley de adopciones más flexible y redujo la mayoría de edad jurídica a los 18 años.83 El 7 de diciembre, Nin solicitó al Consell el derecho de asilo político para Trotsky, le fue denegado alegando que podía crear tensiones entre las diferentes organizaciones y entonces Nin gestionó a través de Bartholomeu Costa-Amic, el asilo de Trotsky en México.84 El 17 de diciembre de 1936, Nin sería substituido por Rafael Vidiella y después del 3 de abril de 1937, sería Comorera el que mantendría, desde la Conselleria de Justícia, una política encaminada a poner fin a la independencia de la Generalitat en materia legislativa e implantar la misma legislación que regia en el territorio controlado por el Gobierno de la República. El 9 de octubre un decreto de la Generalitat modificó la Ley Municipal de Cataluña, dando entrada en los ayuntamientos a las organizaciones que formaban parte del Consell de la Generalitat. Con ello el PSUC vio crecer expectacularmente su representatividad política a nivel municipal. El PCE-PSUC acusó repetidamente de trotskysta al POUM, a pesar de que ellos habían declarado en varias ocasiones su independencia con respecto a la LCI. En Cataluña, Pere Ardiaca, desde Treball, lanzó una campaña de calumnias85 con el objetivo de excluir al POUM del gobierno de la Generalitat, y finalmente, el 17 de diciembre de 1936 se formó un nuevo gobierno supuestamente "sindical"86, con la UGT, la CNT, la Unió de Rabassaires y ERC. La CNT saludó entusiásticamente la formación del nuevo "gobierno sindical", evidentemente no entendieron que respondía a las intenciones del PSUC de excluir al POUM del gobierno catalán. Existía un duro enfrentamiento entre el PSUC y el POUM en torno a la política sindical. Nin propuso a A.Sesé la unificación de la UGT y el FOUS, pero la propuesta fue rechazada y Nin acabó recomendando a los sindicatos del FOUS su entrada en masa en la UGT. Nin defendió la necesidad de "convertir a la UGT en una organización combativa y revolucionaria, con lo cual facilitaremos enormemente la unificación de todos los trabajadores en una sola central y crearemos una fuerza formidable tanto por su importancia numérica como por su espíritu revolucionario. Es indudable que la dirección reformista luchará desesperadamente por conservar sus posiciones – la resistencia que ha opuesto a nuestro ingreso es harto significativa a este respecto- pero con el apoyo de los propias masas de la UGT, no cejaremos en nuestra lucha, con la seguridad absoluta de que la victoria coronará nuestros esfuerzos"87.Nin justificó el ingreso en la UGT por la afluencia masiva del proletariado a esa organización después del 19 de julio, y la necesidad por lo tanto de cambiar el rumbo de su dirección reformista. La lucha por el dominio de la central sindical tenia una enorme importancia, incluso en algunas ciudades como Sabadell, Terrassa, Igualada o Badalona, los hechos de mayo se tradujeron en una dura batalla por el control de la UGT. Progresivamente, el PCE y el PSUC fueron copando los órganos más importantes del control republicano, utilizando la ayuda soviética como chantaje político al gobierno, y a las Brigadas Internacionales con fines claramente propagandísticos. Además, como defiende Guy Hermet, "en el campo republicano, entre 1936 y 1939, se llega progresivamente a considerar al PCE como una especie de "partido de orden", más preocupado por defender la democracia parlamentaria que por fomentar una revolución social inmediata"88. Los partidarios del orden y de la defensa de la propiedad privada en la España republicana se volvieron hacia el PCE y el PSUC. Magistrados, altos funcionarios y policías, encontraron en él el instrumento de la política que ellos deseaban, y al mismo tiempo, un medio para asegurar su protección y seguridad. El 12 de marzo de 1937, Largo Caballero decretó la entrega de armas a las autoridades por todas las organizaciones obreras. Nin criticó duramente el decreto, calificándolo de "maniobra contrarrevolucionaria, realizada tenaz y sistemáticamente, culminando en el intento de formación de un ejército popular a la antigua usanza, apolítico – es decir, burgués-, con predominio de la oficialidad profesional y una sola bandera, la republicana- o lo que es lo mismo, burguesa-, y la aprobación de unos decretos de reorganización de los servicios de Orden público que no persiguen otro fin que suprimir los instrumentos represivos creados por la revolución y reconstituir, para y simplemente, el mecanismo de represión burgués"89 Desde el comienzo de la guerra, la Central Telefónica de Barcelona estaba "sindicalizada", pertenecía al Sindicato de Teléfonos de la CNT. Este era el que determinaba el curso de los mensajes e incluso ejercía la censura de manera caprichosa. El PCE y el PSUC, vieron en la necesidad de regularizar la "sindicalización" de las telecomunicaciones, una buena excusa para provocar el inicio de la represión contra el poder hegemónico de la CNT en Cataluña. El tres de mayo de 1937 las fuerzas de seguridad ocuparon la Central Telefónica de Barcelona y se abrió un duro enfrentamiento entre sectores de la CNT, Juventudes Libertarias, "Amigos de Durruti" y POUM contra el PSUC, la UGT, algunos sectores de ERC y las fuerzas de seguridad de la Generalitat. Tras los acontecimientos la CNT se limitó a exigir la dimisión de Rodríguez Salas, pero continuo formando parte del Consell de la Generalitat. El POUM no provocó los hechos de mayo, pero se sumó al movimiento de respuesta lanzando consignas de destitución de Salas y Aiguader, anulación de los decretos de orden público y creación de Comités de defensa de la revolución. Desde el PSUC se comenzó a hablar de "putch trotskysta-fascista", aplicando miméticamente el discurso que proyectaba la Komintern sobre la represión soviética. El 15 de mayo los ministros comunistas exigieron a Largo Caballero la disolución del POUM, este se opuso y dimitió cuando los ministros del PCE le retiraron su apoyo. El 17 de mayo, Negrin formó el "Gobierno de la victoria", excluyendo a los cenetistas de él. El 15 de junio del POUM fue disuelto y el 16 declarado ilegal y su comité ejecutivo detenido. Nin fue detenido por Fernando Valentí, Jacinto Rosell y el ruso Josik, enviado a Madrid en el coche del gobernador civil de dicha ciudad y encerrado en la prisión de Alcalà de Henares. Orlov, agente de la NKVD a instancias de un plan proyectado por Vittorio Vidale, decidió simular un rapto por parte de unos supuestos agentes de la Gestapo infiltrados en las Brigadas Internacionales. Nin fue trasladado de esta forma a un chalet propiedad de Ignacio Hidalgo de Cisneros. Allí fue torturado, ejecutado y posteriormente enterrado en un punto indeterminado de la carretera que une Alcalá de Henares con Perales de la Tajuña. La noticia de la desaparición de Nin causó un gran impacto en la opinión nacional e internacional. Una comisión formada por miembros del ILP, el Partido Socialista Revolucionario holandés y el ala izquierda de la SFIO, se entrevistaron con Irujo y Zugazagoitia, los únicos ministros partidarios de esclarecer el asunto. Pero Negrín ordenó que se cerrase la investigación a pesar de que Azaña pensase que la explicación de la policia era "demasiado novelesca". Negrin creó un Tribunal Especial de Espionaje y Alta traición para procesar a los miembros del POUM. Irujo logró nombrar a sus miembros de entre los jueces más honestos y se tuvo que reconocer la falta de pruebas sobre la relación de los dirigentes del POUM con el bando franquista, aunque se les condenó a varios años de prisión acusados de atacar a la República. Algunos intelectuales como G.Orwell, André Gide, Victor Serge, Paul Rivert o Roger Martir, vieron el la eliminación del POUM y el asesinato de Nin, "el precio a pagar a cambio de la ayuda soviética a la república"90. Comentario final : La historia de un fracaso. Del análisis de la vida y la obra de Nin podemos extraer varias conclusiones: en primer lugar destaca su carácter heterodoxo. Una de las claves de su pensamiento es la constante discrepancia con las normas ideológicas y políticas dominantes o establecidas. Nin acabó enfrentándose a la dirección de todas las organizaciones políticas de las que formó parte. Otra constante en su militancia, son las preocupaciones sociales vinculadas a las nacionales. Nin se formó políticamente en el seno del republicanismo catalanista y fue progresivamente apartándose de la problemática nacional y subordinándola a las necesidades de la revolución social a medida que se acercaba a la doctrina leninista. En tercer lugar habría que destacar su concepción pedagógica de la política. Una de las tareas en las que más destacó fue en su labor propagandística y divulgadora, desde su temprana adscripción al republicanismo hasta su total asimilación de la doctrina leninista. Si bien es difícil encontrar elementos de originalidad en su obra, en cambio hay que destacar su tarea como divulgador. Nin acabó convirtiéndose en el mejor conocedor español de la obra de Lenin y Trotsky, y a partir de entonces se dedicó a divulgarla entre los cuadros poco formados del comunismo español de entreguerras. Aquí se encuentra sin duda la causa principal de su fracaso. Su obsesión por seguir el modelo soviético acabó marginándole políticamente y reduciendo su militancia a la actividad propagandística. La falta de una relación de implicación entre la filosofía social y la práctica política le acabaron conduciendo al suicidio intelectual. La teoria marxista sólo adquiere sus contornos apropiados en relación directa con un movimiento revolucionario de masas, y Nin estuvo apartado de él hasta el estallido del golpe militar. Debemos huir de las interpretaciones dogmáticas y perezosas de la obra de Nin. Su proyecto acabó fracasando, la construcción de un Partido comunista revolucionario de masas se convirtió en una utopía, su marginalidad política frente a anarcosindicalistas y comunistas "oficiales" le apartaró de las masas proletarias y le acabó conduciendo a un dramático final. La historia de Nin es la historia del fracaso de la extrema izquierda en los años treinta. Atrapada en el dilema de ser "satélite" o no ser nada, acabó convirtiéndose en una fuerza marginal al lado de los tremendamente poderosos Partidos comunistas de masas y fue, literalmente, liquidada por estos. AVILES FARRE,J:La fe que vino de Rusia. La revolución bolchevique y los españoles.(1917-1931). 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ya durante la semana trágica tuvo un comportamiento claramente revolucionario,
por ejemplo Francesc de Cabo plantea que en 1909, a la edad de 14 años,
Nin " va fer el seu primer fet revolucionari fent parar un tren de pasatgers"
en
VVAA: Al’entorn del centenari d’Andreu Nin 1892-1992. Fundació
Andreu Nin,1993. p.7. En todo caso, hemos creído conveniente situar
el inicio de la vida política de Nin en el momento de su adscripción
a la UFNR.
3." Vindrà fatalment la conquesta del poder
per "quart estat", i amb l’immediata instauració del col.lectivisme
socialista la desaparició de les castes i l’adveniment d’un estat
en que tots els homes, "iguals en drets i deures", intervindran en el govern
i regisme de la comunitat. Sols llavors la Democràcia esdevindrà
una realitat" El Poble Català 27-7-1912, citado en PAGÈS,Pelay:
Andreu
Nin: su evolución política(1911-1937). Ed. Zero. Madrid,1975,
p.35
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