Giovanni C. Cattini- 1956 y el operaismo- Gramsci y la cultura contemporánea. El compromiso histórico y el eurocomunismoLa edición de los Quaderni de 1949 y la política cultural del PciLa
primera edición de los Quaderni dal Carcere (QC) se publicaen 1949
por Einaudi, prestigiosa editorial autónoma. Este es el fruto del
trabajo de Palmiro Togliatti y de Felice Platone para presentar a Gramsci
como un gran exponente del mundo intelectual italiano liberal y progresista
en la línea De Sanctis - Labriola - Croce.Togliatti es el responsable
de esta edición que será traducida mundialmente a pesar de
las intervenciones censorias del secretario del pci y de la comisión
del pcus que, desde 1939 cuando los originales de los QC llegan a Moscú,
empieza una revisión para eliminar las partes <<no útiles
para el partido>> (que hacen referencia a Bordiga, Trotsky, etc.)
Togliatti
formula la nueva concepción del Partido tomando en préstamo
las ideas de Gramsci, llegando a una cierta sobre evaluación del
papel de los intelectuales reconocidos como <<tejido vivo de la sociedad
italiana a través de los siglos>> con la misión de <<resurrección
de Italia>>. Se destacan cuatro temas de Gramsci para la formulación
de la "democracia progresiva" del Pci después de 19431:
a) el Nuevo Estado caracterizado por la hegemonía de la clase obreraen
la sociedad moderna donde los intelectuales contribuyen de manera determinante;
b) la identificación del Moderno Príncipe con el Partido
del proletariado; c) la identificación de la filosofía política
de Gramsci, la filosofía de la praxis, con el marxismo - leninismo,
d) los QC como obra desinteresada, für ewig, a pesar de estar
escritos por un dirigente reconocido de la clase obrera.
Hablando
de la primera edición de los QC es importante contextualizar el
peso del Zdanovismo, del realismo socialista, en la vida cultural de los
partidos comunistas de todo el mundo. En este contexto el peso de Gramsci,
en Italia, es enorme y permite un espacio propio y relativamente autónomo
a la política cultural del Pci. En línea con la concepción
gramsciana Carlo Salinari, en el VII Congreso del Partido (abril 1952),subraya
la urgencia de crear una cultura socialista en Italia con la construcción
de una amplia alianza de fuerzas intelectuales y progresistas en oposición
a las fuerzas centristas del "cosmopolitismo imperialista clerical".2
El rechazo al oscurantismo del conformismo eclesiástico y del paternalismo autoritario, y la teoría de la lucha de clase desde la influencia de la enseñanza de Piero Gobetti 3 explican el apoyo de parte del mundo intelectual al comunismo.4 En esta perspectiva la relación entre los intelectuales y el Partido está filtrada por instituciones independientes, entre las cuales la citada Einaudi es la más prestigiosa. Aquí encontramos a los ingenios del Partido de Acción5 (Leone Ginzburg, Carlo Muscetta, Norberto Bobbio) y a la joven intelectualidad comunista (Cesare Pavese, Elio Vittorini, Italo Calvino, Antonio Giolitti, Felice Balbo). De todas formas, desde la primera edición de los QC - con sus censuras- podemos observar los principales rasgos de la política cultural del Pci: una pedagogía exasperada, hipocresía curial, aniquilamiento de la individualidad y del espíritu crítico por la obediencia jerárquica. La polémica que acompaña la vida y la muerte de la revista "Il Politecnico"6 de Elio Vittorini es emblemática. Si el Moderno Principe intenta agasajar a los intelectuales para legitimar una vez más su consentimiento en la sociedad, encuentra en Vittorini un "desorgánico". Vittorini es irregular, bizarro, interesado por lo raro y prohibido, identifica la política con la crónica, la cultura con la historia, y finalmente es partidario de una visión liberal del comunismo (que libera a quien no está libre). El Pci lanza una campaña contra "Il Politecnico",afectado de <<intelectualismo>> y <<cosmopolitismo>>. El responsable cultural, Mario Alicata, y el mismo Togliatti acusan a la revista de perseguir una rara tendencia hacia la investigación abstracta de lo nuevo que sustituye la justa línea de elección coherente con un objetivo: <<una falta fundamental de signo ideológico>>. Vittorini replica con la necesidad de una cultura libre que <<sepa seguir en el camino de la investigación>> 7 La polémica Vittorini/Togliatti resurge en 1951, cuando Vittorini afirma en una entrevista que el <<doctrinarismo comunista>> es una barrera a la <<verdadera corriente de la historia>> que es <<la corriente liberal>>. Togliatti replica al escritor que se ha equivocado al entrar en el Pci pensando que éste fuese un partido liberal y, además, lo acusa de pertenecer a una aristocracia intelectual dispuesta a entrar en el Partido solo para asumir su dirección.8 Este debate parece explicar, a una primera vista, la falta de representación de la burguesía laica y democrática, presente en el Pci9. Profundizando y contextualizando se puede observar cómo, desde las elecciones de 1948, el Partido intenta recoger el mayor numero de personalidades del mundo de la cultura aunque tengan planteamientos católicos, liberales o democráticos. No es necesario que estos compartan el marxismo sino que participen en el espíritu de la historia10. La polémica entre el intelectual "desorgánico" y el secretario comunista tiene que verse desde esta perspectiva de eclepticismo real del Pci, que siendo también italo-comunismo no podía ni tampoco debía proclamarse en favor de la autonomía intelectual. El Pci -nos dice Bruno Bongiovanni- <<podía atraer y dejarse lentamente trasformar. No podía dejarse atraer y explícitamente ser transformado>>.11 El mismo Bongiovanni se centra en la función de los QC como barrera al zdanovismo y como instrumento para complacer a la élite intelectual que era atraída a difundir la hegemonía del Partido.12 El XX Congreso, que precipita el mito de Stalin, y la invasión soviética de Bulgaria de 1956 llevan a Togliatti (a pesar de haber apoyado a Krusciov) a desvincular al Pci del rígido control de la URSS y a reformular la originalidad italiana y europea hacia una "vía nacional al socialismo". En este contexto Gramsci es considerado el principal teórico de esta posible autonomía. La nueva interpretación parte de los conceptos de "guerra de posición" y de "hegemonía", además de las contribuciones de Lenin sobre el partido. Togliatti no se da cuenta de la irreductibilidad de la concepción de Gramsci del partido, como intelectual colectivo, respecto a la leniniana vanguardia externa a la masa. De todas formas, Togliatti niega que <<la instauración del poder proletario pueda concebirse como una dictadura [...]de partido. El proceso de la revolución que transforma las relaciones sociales de producción es por su naturaleza objetivo>> donde el partido, el "Príncipe de Gramsci", es la guía, <<la conciencia avanzada de la Humanidad>>13 En 1961 se publica la segunda edición de los QC: se trata de una edición cronológica de los escritos de Gramsci. Paralelamente surge una tendencia que desvincula a Gramsci de la vida del pci y de la vía italiana al socialismo y también de su posible autonomíadel marxismo. Por otra parte, el año 1956 determina una profunda crisis de los intelectuales orgánicos -con su manifiesta subordinación a las directrices del "centralismo democrático"- en particular por el impacto de la invasión de los tanques soviéticos contra los obreros húngaros. El desconcierto es enorme entre los militantes comunistas italianos, la prensa burguesa ataca duramente al Pci, el Psi rompe el pacto de unidad de acción que tenía con el Pci desde el 1943. Parte de la intelectualidad marxista14 italiana abandona el Pci y empieza una larga reflexión sobre la función del partido, la relación entre partido y clase, y entre una dirección vertical y la experiencia de los militantes. Nace el marxismo crítico italiano, apoyando los comportamientos de la base contra la hegemonía de las direcciones de Pci y Psi, leyendo las transformaciones del capital desde la perspectiva de la memoria y de la subjetividad obrera15. En este contexto destaca la obra de Danilo Montaldi16 que, en el ámbito de los estudios históricos, dará vida al "Instituto De Martino" de Gianni Bosio y, en la practica política, a la experiencia de los "Quaderni Rossi" de Raniero Panzieri y Mario Tronti. Los "Quaderni Rossi" responden a la exigencia de un nuevo examen de la realidad obrera y proletaria, para reabrir el debate de la izquierda italiana congelado en las interpretaciones de Gramsci, en su versión de "ensalada togliattiana"17. El togliattismo -para el marxismo crítico- se traduce cómo la ideología del compromiso (o síntesis) a cualquier precio, donde las clases populares, en una acepción de historicismo más giobertiana que gramsciana,on el motor del desarrollo histórico. Por el contrario, Panzieri y los operaisti subrayan las contradicciones capitalistas, a partir del redescubrimiento del Capital leído como <<ciencia del antagonismo de clase que vive a través de todos los momentos del desarrollo capitalista18>>.Éstos analizan la modernización económica, la conflictividad social y los mecanismos dinámicos de contención de la misma. La necesidad de hacer política desde la perspectiva subjetiva de la clase se realiza con la "co-investigación", formulada por Romano Alquati. Panzieri teoriza sobre la actualidad del "neocapitalismo", que sabe controlar su desarrollo a través de la tecnología y del dominio despótico sobre la información, necesarios ambos para equilibrar el sistema19. Además, los años 50/60 se caracterizan por la introducción sistemática de la fabrica fordista, con sus cadenas de montaje, que determina fuertes migraciones internas y el consiguiente nacimiento de un nuevo sujeto obrero, el obrero-fordista u obrero-masa20. Este obrero-masa no comparte la identidad del anterior obrero-profesional, fuerte de la memoria de la Resistencia partisana, que participó en la reconstrucción convencido de la proximidad de la revolución. El obrero-masa sufre una alienación todavía más fuerte por la deshumanización-impersonalización de la relación hombre-maquina, clase obrera-inovación tecnológica. El mismo Panzieri, y los QR, subrayan que la clave de la esclavitud obrera está en el dominio de la tecnología, haciendo referencia al texto de Marx sobre las maquinas incluido en los Grundrisse. Panzieri denuncia el "despotismo del capital", para el cual cada innovación tecnológica determina un crecimiento de la explotación. En este marco, solo la co-investigación permite el trabajo político de los obreros que plantean una nueva estrategia de lucha y la posibilidad de un uso socialista de las maquinas. Según las teorías de Mario Tronti el objetivo del "pensamiento obrero" no es comprender los proyectos del capital para contra atacar, sino anticipar los movimientos del capital para abrir una crisis irreversible y volcar el proceso hacia la revolución. La clase tiene que luchar contra su "ser mercancía" y tomar conciencia de su fuerza autónoma. En una idealización casi mitológica de la clase obrera (definida por Tronti rude razza pagana), el objetivo del partido es coordinar las luchas del proletariado y no transformar la conciencia espontanea ni elaborar la estrategia socialista.21 Desde el final de los años 50 empieza un nuevo ciclo de luchas que no respetan las formas y las pautas de las huelgas tradicionales. Se rompe la política de concertación CGIL-Pci, la iniciativa obrera asume su autonomía desde la revuelta de Piazza Statuto de 1962 y lleva al bienio rojo 68-69, que culmina con la ocupación de la Fiat de 1969 (y también de 1973). La coyuntura intelectuales-militantes-obreros representa, no solo una importantísima actividad práctica de conocimiento sino un potente instrumento de iniciativa política que impregnará todos los años sesenta-setenta y que se desbordará de la fabrica a la sociedad. Los grupos de la Nueva Izquierda, que nace con la revuelta estudiantil de 1968, parten desde esta perspectiva de la "centralidad obrera" y de la consiguiente "materialidad de las necesidades" (a pesar de las diferencias de planteamientos e influencias ideológicas). La extensión de esta perspectiva a la sociedad y la desaparición de los mismo partidos-grupos (1973-1977) se traduce en la creación de movimientos autogestionarios y revolucionarios de barrios, caracterizados por una conflictividad creciente. Así los grupos juveniles -llamados del proletariado juvenil y caracterizados por la figura del obrero-social22-protagonizan una vertebración de grupos armados que se enfrentan con las estructuras represivas del estado en los conocidos "años de plomo" (1977-1980).23 Nos parece importante subrayar como la coyuntura intelectuales militantes -obreros es una clave para entender la altísima conflictividad obrera y social que caracteriza el periodo 1965-1975 y la misma vía italiana hacia la modernización.24 Gramsci y la cultura contemporánea. El compromiso histórico y el eurocomunismo Al final de los años sesenta se desarrolla una nueva reflexión sobre el pensamiento de Gramsci en ocasión del Convenio "Gramsci y la cultura contemporánea" (Cagliari 1967). En particular destacará la relación de Norberto Bobbio "La sociedad civil en Gramsci" que será el corazón de la misma teoría general de la política de Bobbio. Este mismo extrae el concepto gramsciano de hegemonía de la noción de sociedad civil contenida en los QC, donde la sociedad civil pertenece al momento de la superestructura y no de la estructura como en Marx.Por eso la Sociedad civil no recogería <<todo el complejo de las relaciones materiales>> y tampoco <<la vida comercial e industrial>> sino <<las relaciones ideológico culturales>>, <<la vida intelectual y espiritual>>. <<También para Gramsci, como para Marx, el momento activo y positivo del desarrollo histórico es [...] supraestructural, donde las ideologías se transforman en el momento primario de la historia y las instituciones en el momento secundario>>es una lectura de los QC en línea con la "filosofía del espíritu" de Benedetto Croce. El estudioso gramsciano Vacca, que hemos utilizado ampliamente en el presente trabajo, rechaza esta interpretación y afirma que la distinción entre sociedad política y sociedad civil es una distinción metódica y no orgánica, en la realidad habría una identificación entre sociedad civil y estado. La edición de los QC de 1975 ha permitido la lectura sistemática y diacrónica de los escritos y ha dado origen a unas nuevas interpretaciones que han creado una gnoseología y un análisis original desde la teoría de la "hegemonía". Con el análisis histórico-político (desde las categorías de "guerra de posición" y de "revolución pasiva") Gramsci intentaría contestar a la pregunta de <<cómo nace el movimiento histórico en la base de la estructura>> donde la respuesta está en el <<análisis concreto de las relaciones de fuerza [que] adquieren significado solo si sirven para justificar una actividad práctica, una iniciativa práctica, una iniciativa de voluntad>>. Bobbio aísla la noción de sociedad civil para introducirla en el campo teórico de la oposición liberal de sociedad y estado, haciendo una inversión lógico histórica para iluminar las diferencias Lenin/Gramsci donde, en el segundo, el momento de la fuerza sería subordinado al momento del consenso con la "hegemonía". Así se transforma Gramsci en el teórico de la sociedad civil. Por el contrario, Vacca subraya como Gramsci parte del concepto de hegemonía y que solo secundariamente de la sociedad civil, donde el concepto de "hegemonía" es una nueva concepción de la política. Otra dirección interpretativa es el ensayo de Leonardo Paggi, "La teoría general del marxismo en Gramsci". Aquí se defiende la tesis de una reelaboración del marxismo por parte de Gramsci como <<ciencia de la historia y de la política>> y que eso identifica la filosofía de la praxis. Paggi reinterpreta los conceptos de "guerra de posición", "revolución pasiva" y "hegemonía". El punto principal de la "filosofía de la praxis" es <<su criticidad [...], única forma de la teoría que pueda liberar toda elaboración de la subjetividad.>>De esta forma, el concepto de previsión que distingue la <<ciencia de la historia>> de Gramsci (y de Marx) de la <<ciencia positivista>>es que <<el objetivo de la teoría marxista, como teoría de las contradicciones, es establecer solo las posibilidades [...] redescubrir el limite de la filosofía como limite del mundo significa redescubrir todo el espacio que tiene que ser dejado a la "praxis", en cuanto actuación de la posibilidad objetiva de modificar, no los aislados hechos del mundo, sino el límite mismo del mundo>>.Las influencias de Althuser determinan una reducción de la revolución filosófica de Marx y Gramsci de la filosofía y de la practica teórica.25 La aportación de Bobbio más que la de Paggi filtra en el Pci de los años setenta, en particular en la reflexión de su secretario, Enrico Berlinguer, sobre el golpe de estado de Pinochet en Chile26.Una vez más los conceptos de hegemonía y sociedad civil son utilizados para justificar la imposibilidad del Partido comunista de entrar al gobierno, a pesar de ganar las elecciones, y la consiguiente necesidad del "compromiso histórico"; un acuerdo con el Partido Socialista Italiano y sobretodo con la Democracia Cristiana, las clases medias y la patronal. Una versión puesta al día de la togliattiana "democracia progresiva" cómo vía nacional al socialismo que será la base del eurocomunismo. El área de la Nueva Izquierda rechaza integralmente el programa berlingueriano, acusado de subordinar los intereses de la clase a los del capital. En un suicidio más bien histórico tanto de la izquierda parlamentaria como extraparlamentaria,27 el Pci apoya la Nueva Ley sobre el Orden público (Legge Reale 1975), olvidará los principios del garantismo en nombre de la cruzada contra el terrorismo, secundará la reconversión industrial para salir de la crisis ("la política de los sacrificios") perdiendo en esta coyuntura el apoyo de parte del voto obrero y del voto juvenil en nombre de la búsqueda de la representación de la clase media. Por otra parte, la radicalización del Movimiento provocará que numerosos militantes se alisten en los grupos armados y en una guerrilla urbana contra el Estado y la patronal que fracasará rotundamente en los primeros años ochenta. En enero de 1977, en el Convenio del Eliseo, Berlinguer pide a los intelectuales que acepten el papel del funcionario del consenso o que se identifiquen como enemigos de la democracia. Las llamas revolucionarias de la primavera ven al Pci en el papel de defensor de las instituciones democráticas. Giorgio Amendola acusa de cobardes y de nikodemismo a los intelectuales que no quieren convencer a los jóvenes y a los obreros de la autoridad del estado. Entre las voces disidentes destaca la de Leonardo Sciascia, que intenta sensibilizar sobre las razones de la contestación obrera y juvenil29. El monopolio, o si se prefiere la hegemonía, sobre los intelectuales por parte del Pci llega al apogeo en 1978. El secuestro de Aldo Moro, por las Brigadas Rojas, determina la línea de la "firmeza", de rechazo al dialogo con los brigadistas y la equiparación de éstos con la extrema izquierda. La estrategia de Berlinguer, de mostrar el Pci como partido de orden, logra por fin hacer tabula rasa del Movimiento.30 Desde la perspectiva de la Nueva Izquierda, los años setenta conocen un enorme trabajo colectivo intelectual y militante, donde unánime es la "animadversión al papel" como fruto de una elección cociente que caracteriza centenares de revistas y miles de páginas escritas. La sugestión es la crítica de la técnica, de la ciencia, del intelectual como maquina de la ciencia presente en los Grundrisse de Marx.31El mestizaje cultural caracteriza esta fase del movimiento con aportaciones de todas las ciencias sociales y con un fuerte protagonismo de la crítica feminista, que impondrá la temática del "personal es político". La represión de la primavera del 1977 -con la supresión del derecho a las manifestaciones en todas las ciudades italianas y la promulgación de la draconiana ley Cossiga32- llama a la solidaridad militante de los intelectuales europeos. En particular, los franceses escriben un manifiesto en julio, donde piden la libertad para todas las personas detenidas (mas de trescientas). En particular denuncian el compromiso histórico del Pci como <<sistema de control represivo sobre una clase obrera y un proletariado juvenil que rechazan pagar el precio de la crisis>> y como <<proyecto de repartición del estado con la Dc (bancos y ejércitos a la Dc; policía, control social y territorial al Pci) a través de un verdadero Partido "único">>. A raíz de este manifiesto, el Movimiento convoca un Covenio contra la represión para septiembre en Bologna, su canto del cisne.33 El
clima de enfrentamiento en la izquierda tendrá consecuencias paradójicas:
parte de los intelectuales de la nueva izquierda sufrirán encarcelamientos
(el 7 abril 197934) y/o tendrán que exiliarse, y parte
pasará a posiciones más moderadas, apoyando el Partido socialista
italiano, desde siempre abierto al dialogo con los cuadros políticos
del Movimiento. Este partido llegará a simbolizar la compenetración
de los ideales neoliberales con los libertarios en los años Ochenta.
En un vacío moral y un "chaqueterismo" neoliberal, sus intelectuales
podrán decantar así el <<chispeante culto de las superficies
y el bla, bla, bla del efímero. >>35
1La llegada de Togliatti en Italia, en el otoño de 1943, determina la conocida "svolta di Salerno" del año siguiente. El Pci legitima la monarquía, en nombre de las exigencias de guerra y de la "democracia progresiva" que se interpretará, desde derecha a izquierda, como obscura estrategia revolucionaria de Togliatti. Se reconoce así el gobierno del general Badoglio, rechazado anteriormente por todos los partidos antifascistas. 2 En Giuseppe Vacca, L'interpretazione di Gramsci nel secondo dopoguerra, in Studi Storici (Quaderno trimestrale dell'Istituto Gramsci), n.3 (1993), pp 443-450 3 Gobetti veía en la clase obrera el elemento más liberal para la modernización del país. 4 Tesis defendida por Silvio Lanaro en Storia dell'Italia repubblicana, Venezia, Marsilio, 1991, pp 68-69. 5 El Partito d'azione, entre 1943 y 1946, recoge la intelectualidad liberal-socialista heredera de la Rivoluzione liberale de Pietro Gobetti (asesinados por los fascistas en Turín en 1926) y del patrimonio de la formación antifascista de Giustizia e Libertá de los hermanos Rosselli (también asesinados por orden del Partido nacional-fascista, en Francia, en 1937). El PdA fracasará en las elecciones del 1946 para la Constituyente y sus cuadros políticos entrarán, por la mayoría, en el Partito Socialista Italiano y en el Pci. 6 "Il Politecnico", del mismo nombre que la revista de Carlo Cattaneo, democrático-liberal del Risorgimento, empieza como semanal el 29-9-1945 para transformarse en mensual el 1-5-1946. Elio Vittorini será el director hasta el diciembre del 1947 cuando el Pci ya habrá decidido el fin de esta revista. 7 La carta de Palmiro Togliatti, Politecnico e cultura: una lettera di Palmiro Togliatti, en "Il Politecnico", año II,nn.33-34, 1946 y la carta de Elio Vittorini, Politica e cultura: una lettera a Togliatti, en "Il Politecnico", año III, n.35, 1947 citadas parcialmente en Silvio Lanaro, op.cit.pp.70-71 8 Palmiro Togliatti, <<Vittorini se n'è ghiuto>> e soli ci ha lasciato, en "Rinascita", año VIII,nn.7-8, 1951, en Lanaro op.cit. p.72 vedi anche Palmiro Togliatti, Opere, Vol. V, Roma, Istituto Gramsci, 1984, pp615 y sucesivas. 9 Esta tesis defendida por Silvio Lanaro, op.cit, con la misma <<pedagogía exasperada>> y<<hipocresía curial>> que reprocha a los comunistas. 10 Esta visión de la historia hegelo-crociana era compartida por la generalidad de la cultura italiana, también en su versión izquierdista gramsciana. En Nello Aiello, Intellettuali e PCI, Bari-Roma, Laterza,1978 (y la versión puesta al día Il lungo addio, Bari-Roma, Laterza, 1997), serán los operaisti los más críticos hacia el storicismo crociano, un testimonio en Toni Negri, Autopercepción intelectual de un proceso histórico. Meditando sobre la vida: autoreflexión entre dos guerras, en "Anthropos", n.144 (mayo 1993) Barcelona, pp 18-25. 11 En Bruno Bongiovanni, Gli Intelettuali, la cultura e i miti del dopoguerra, en Giovanni Sabbatucci, Vittorio Vidotto,Storia d'Italia, Vol. 5. La Repubblica. 1943-1963. Bari-Roma, Laterza, 1999, p. 476. 12 En Bongiovanni, ensayo cit. En la obra cit., p.477. 13 Estamos en 1964 revisión de la línea precedente de Togliatti sobre el Pci (en Vacca, art.cit, pp.451-452); de este período es el testamento político del mismo, el Memoriale de Yalta, donde se defiende la "vía nacional al socialismo" cómo progresiva transformación del estado burgués, el policentrismo comunista y el papel de guía de la Unión Sovietica. 14 101 intelectuales (historiadores, juristas, filósofos, literatos, hombres de ciencia) subscriven un manifesto de condena a la política oficial del Pci que apoyó a los tanques rusos. 15 Una generazione di intellettuali competenti ed autoemarginati, en Nanni Ballestrini, Primo Moroni (nueva edición curada por Sergio Bianchi), L'orda d'oro, Milano, Feltrinelli, 1997, pp.31-32. 16 Danilo Montaldi es el punto de referencia de los grupos comunistas disidentes, herederos de la línea de Amedeo Bordiga. Además, Montaldi da a conocer a los estudiosos del marxismo la experiencia de "Socialismo ou Barbarie", "Tribune ouvrière", "Solidarity". Es el pionero de los estudios de autobiografías de fabrica y de las clases subalternas. 17 Expresión utilizada por Toni Negri en Del obrero masa al obrero social, Barcelona, Anagrama, 1980, aquí utilizamos los capítulos II (La crisis de los años 50 en el movimiento obrero: del togliattismo a las tesis sobre el control obrero), III (En los origenes del obrerismo : los Quaderni Rossi). 18Ibidem. Esta linea política y de estudios se desarrollará a lo largo de toda la experiencia del operaismo desde lo "Quaderno Rossi" (1961-1965) a "Classe Operaia" (1964-1967) y los sucesivos "Potere Operaio Veneto"(1967-1969), "La Classe" (1969), "Contropiano" (1968-1972), hasta los ultimos e incriminadisimos "Potere Operaio nazionale"(1973-1982) y "Autonomia Operaia" (1973-1982). 19 Para aproximarse a los estudios e investigaciones de Panzieri se conseja Raniero Panzieri, Spontaneità e organizzazione. Gli anni dei «Quaderni Rossi», 1954-1964, Pisa, BFS, 1998 y la recopilación de ensayos en Ripensando Panzieri trent'anni dopo. Atti del Convegno, Pisa 28-29 gennaio, Pisa, BFS edizioni, 1994 20 En Nanni Ballestrini, Vogliamo Tutto!, Milano, Feltrinelli, 1971, la admirable narración de la historia del obrero-masa en la Fiat, de la insurrección de Corso Traiano del 1969 a la revuelta de una generación que trastorna la metodología de lucha y la cultura tradicional de la clase obrera. 21Estas tesis, simplificadas, ilustradas por Mario Tronti en Operai e capitale, Torino, Einaudi, 1966. Aquí añadimos que, a la mitad de los años '70, Tronti entrará en el Pci y su postura será de rechazo a la violencia de la extrema izquierda de la época. A pesar de eso la figura y la obra de Mario Tronti siguen demonizadas -como las de todos los teóricos revolucionarios de la época- en los estudios históricos italianos, preocupados solamente de subrayar la que consideran <<l'era del delirio della ragione e della deformazione grottesca di ogni evidenza concreta, misurabile e fattuale>> (En Lanaro, ob.cit., p.278, la misma tesis reportada en el ultimo Volumen, n.6 L'Italia Contemporanea, de la Storia d'Italia de la prestigiosa Editorial Laterza, en el ensayo de Pierluigi Battista, Cultura e ideologia,p.489) 22 Se remite a Negri, Del obrero masa... ob.cit y del mismo Marx oltre Marx, Milano, Feltrinelli,1976 23 No es aquí nuestro objetivo aproximarnos a las motivaciones de las tendencias armadas, por las que remitimos a la siguiente bibliografía. Una acertada narracción de la experiencia de la extrema izquierda se encuentra en Nanni Ballestrini, Gli Invisibili, Milano, Bompiani, 1987 (versión española, Los Invisibles, Barcelona, Anagrama, 1988) y también en Erri De Luca, Aceto, Arcobaleno, Milano, Feltrinelli, 1995. Texto imprescindible de la época es Toni Negri, Il dominio e il sabotaggio. Sul metodo marxista della trasformazione sociale, Milano, Feltrinelli, 1978 (versión española Dominio y Sabotaye, Barcelona, El Viejo Topo, 1979). Lecturas aconsejadas de reflexión sobre estos años: Ballestrini, Moroni, ob.cit.; AaVv, Una sparatoria tranquilla, per una storia orale del 1977, Roma, Odradek, 1997; AaVv, La rivoluzione che viene, Roma, Castelvecchi, 1997, de Franco Berardi (Bifo), Dell'innocenza. 1977: l'anno della premonizione, Verona, Ombrecorte edizioni, 1997; Paolo Persichetti, Oreste Scalzone, Il nemico inconfessabile. Sovversione sociale, lotta armata e stato di emergenza in Italia dagli anni Settanta a oggi, Roma, Odradek, 1998; Diego Giachetti, La Fiat in mano agli operai, Pisa, BFS edizioni, 1999 , Oltre il sessantotto. Prima, durante e dopo il movimento, Pisa, BFS edizioni, 1998 24Esta conflictividad es interpretada como la vía italiana hacia la modernización según Sidney Tarrow en Democrazia e disordine. Movimenti di protesta e politica in Italia 1965-1975, Bari-Roma, Laterza, 1990 25 En Vacca, art.cit, pp 453-459 26 Enrico Berlinguer, Riflessioni sull'Italia dopo i fatti del Cile, en "Rinascita" del 28 septiembre y del 5 y 9 de octubre de 1973. 27 Anecdoticamente podemos referir, remitimos a la nota 21, la falta de espiritu crítico de los estudios históricos oficiales, a pesar del planteamiento ideológico, en su evaluación positiva de la linea de la firmeza del Pci (una vez más Lanaro, ob.cit., Sabbattucci, Vidotto, ob.cit, y también Piero Craveri, La Repubblica dal 1958 al 1992, en Galasso, La Storia d'Italia, Roma, Utet, 1995...etc) 28 El debate Pci/Intelectuales de 1977 ha sido publicado, también con textos de la Autonomia Obrera, por Fabrizio Calvi(documents rassemblés), Italie 77. Le "Mouvement", les intelectuales, Paris, Seuil, 1977, y en la clasica línea de la firmeza, D.Porzio, Coraggio e viltà degli intellettuali, Milano, Mondadori, 1977. 29 En el capitulo XI, La comunicazione, la cultura e gli intellettuali de Ballestrini, Moroni, ob.cit. pp 614-621. 30 Ibidem,p. 583 31La ley Cossiga permite a la policia abrir fuego sobre qualquier sospechoso (todavía en vigor). 32 Ibidem pp.613-614.Entre los intelectuales destacan las firmas de J.P.Sartre, M.Foucault, F.Guattari, G.Deleuze, F.Vahl, P.Sollers, D.Roche, P.Gavi, M.A. Maciocchi, C.Guillame... Sobre el Convenio de Bolonia, se puede veer "El Viejo Topo", n.14 donde aparece una croníca del mismo y una intrevista de Joaquim Jordá a un militante de "Autonomia Operaia". 33 El juez Calogero, magistrado de Padua, acusa a Toni Negri, en un clima de caza a las brujas digno del maccartismo,de ser el jefe de una organización única, que comprende un brazo político (la Autonomía Obrera) y un brazo armado (las Brigadas Rojas). Serán detenidas decenas de personas en toda Italia con la acusación de pertenecer a esta misma banda armada. El mismo juicio se prolongará através de los años hasta 1987 y determinará la condena para los acusados más representativos y la absolución para la casi totalidad de los acusados. Faltan de ser procesados los exiliados. 34 Esta expresión en Franco Berardi Bifo, Dell'innocenza. Interpretazione del'77, Bologna, Agalev, p.9 (nueva edición Verona, Ombrecorte edizioni, 1997) |